El duende maligno

Moises de las Heras

20/05/2024

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¿HAY ALGUIEN AHÍ HAY? UN DUENDE MALIGNO NOS ACECHA.

 Blog literario lluvia en el marEl duende maligno acecha.

Yo no sé si ustedes creen en Dios o en Bastet o en Ptah. O tal vez creen en una vestal romana. Yo prefiero la vestal, porque está más buena y así soy más feliz. Cada uno cree lo que quiere creer.
Lo cierto es que el mundo, con sus deficiencias, así como la naturaleza, con sus carencias y caprichos, en líneas generales está ordenado. Nacemos con dos ojos, (más o menos), colocados en la cabeza y a la misma altura. (Aunque algunos tienen la vista en el culo y ojos de rana). Pero más o menos. La mayoría estamos construidos de la misma forma y manera, dentro de la misma especie. Más o menos. Todos los hombres nacen con dos piernas, dos brazos, una nariz, dos orejas… más o menos, ya digo. Esto parece evidente. Al menos la mayoría. La realidad lo confirma aunque, últimamente, esto de la realidad es cosa de ardorosa controversia.

DIOS EXISTE. LA REALIDAD TAMBIÉN.

Identificamos a los perros como perros y los diferenciamos de los gatos. Todos los reconocemos, porque los unos tienen bigotes y garras y los otros pezuñas y hocico y se pirran por una pelota. Seguimos tratando cuestiones evidentes, aunque algunos lo nieguen fijándose en que hay individuos que nacen defectuosos… los menos. Sin piernas, sin un brazo o con una enfermedad. Pero incluso esas enfermedades son iguales a la de otros individuos. En el síndrome de Down, por ejemplo, donde también todos se parecen.El duende maligno. Blog literario lluvia en el mar
En fin, que no voy a insistir más en ello porque creo que es de razón que el mundo está ordenado, según un criterio de “alguien” que lo ha «pensado así». Y ese “alguien” parece poseedor de una matemática estructurada, que lo acerca a la entidad divina.
No voy a discutir la existencia o no de un Dios, ni de Ptah, ni de Bastet ni de las tías buenas. Sería un largo debate. Ahora, lo que no cabe duda es de que existe un duende maligno que quiere joderlo todo. Ese sí que existe y hay pruebas para demostrarlo. Tan irrefutables como las anteriores. ¿Quieren saber a qué me refiero?

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE UN DUENDE MALIGNO.

Van ustedes por la autopista. No se ve a nadie, ni por delante, ni por detrás. Mira por el retrovisor y nadie. Delante de usted, lejanos, unos coches circulan en su mismo sentido y a su misma velocidad. Lejos. El aparato de música tararea una canción. Hasta ahí, todo correcto.
Esa tranquilidad de la carretera es la primera prueba de que el duende maligno acecha y prepara el terreno.
El duende deja que usted se confíe y, a continuación, se dispone a arremeter.

Y, DE REPENTE…

Y, de repente, por sorpresa, ahí delante, un anciano en un Simca 1000. Usted va a 120 y le ha dado alcance. Considerado como velocidad anormalmente reducida sus 40 kms por hora, usted, que va a 120 se lleva el susto de su vida. Es como si hubieran plantado una columna en mitad de la carretera. Y tiene tres opciones. O frenar en seco, o adelantarle. O tragárselo. Pero, como hace un minuto ha visto que nadie le seguía, que iba solo, usted se decide a realizar el adelantamiento.

Y DE REPENTE, AGAIN…

Inicia la maniobra y, en ese instante, una pitada del demonio desde atrás le avisa del peligro de colisión. Y frena.
Un coche ha surgido de la nada. Circulaba por el carril izquierdo y exige su prioridad en el adelantamiento. Y usted, al borde del infarto, para no pegársela con el viejo ni con el loco del carril izquierdo, frena y todo lo que lleva en la parte de atrás, la caja de melocotones, el paraguas, la maricona con el monedero, las naranjas, las ciruelas, se le viene encima a resultas del frenazo. Toda la fruta derramada por el coche. El paraguas le ha sacudido en la chinostra, porque usted ha tenido que ponerse a la velocidad tortuga que lleva el Simca pasando de los 125 a sus 40 kms/h en cero coma. Y no puede evitar cagarse en los muertos del suicida fantasma que ha realizado el adelantamiento.

ME CAGO EN DIOS…

Pero no. No debe cagarse usted en Dios, hombre de Dios. Ni en Dios ni en Bastet, ni en Ptah ni en la diosa vestal. Dios no es el culpable del suceso. Ni tampoco es culpable que exista el El duende maligno. Blog literario lluvia en el marviejo del Simca 1000 ni que exista el loco del carril izquierdo. El culpable es el duende maligno, que se aburre allá arriba donde quiera que esté y que provoca estas increíbles casualidades.
Por qué no puede ser. No puede ser que usted viaje durante hora y media por la autovía, comprobando que no viene nadie y que justo cuando aparece el viejo a 40 y vaya a adelantarle, coincida con un loco a 160 por el carril izquierdo.

OTRAS PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DEL DUENDE.

¿Y qué me dice de incorporarse a la autovía? Las probabilidades matemáticas de que tres coches coincidan a la vez en los dos carriles al mismo tiempo y que el de la incorporación se lo tenga que pensar, organizando un pitote de mucho cuidao, es muy casual, no me diga usted que no. Pero ocurre. Sucede. El duende maligno altera las coordenadas espacio temporales y la estadística inferencial para que, paradójicamente, se dé. Se dé la tremenda y imposible casualidad. En muchas ocasiones se da.
Con pocos coches en la autovía suele coincidir que los tres a la vez coinciden, impidiendo al de la derecha la dichosa incorporación. Es de lo más común. No me pregunten por qué, pero es lo más común. No me digan ustedes que no.

MÁS PRUEBAS TODAVÍA.

El duende maligno. Blog literario lluvia en el marDejemos la autovía. ¿Quieren ustedes más pruebas de lo que les estoy contando? Imagínense un día tranquilo en el trabajo. No entra gente en el despacho. Y justo cuando los compañeros se han ido a tomar café y se queda usted solo, vienen tres clientes, con mucha prisa, y quieren ser atendidos todos a la vez. Toda la mañana de brazos cruzados y justo cuando se van los compañeros, en ese momento y no en otro entran los tres exigiendo lo suyo y con urgencia.

Y OTRA PRUEBA MÁS.

Imaginé que usted necesita acceder al ordenador para solucionar el problema de los tres clientes empalagosos. ¿Qué posibilidades hay de que el ordenador, con el que usted ha estado trabajando toda la mañana, se estropee precisamente en ese momento?

Y EL DUENDE MALIGNO SE RÍE.

Otros muchos ejemplos podría poner. En casa, las tareas se dan todas a la vez y se han de solucionar todas a la vez. El material que usted necesita, escasea justo cuando es más necesario. El autobús arranca cuando usted llega a la parada para tomarlo. El coche se estropea cuando tiene que realizar un viaje urgente. Y el duende maligno se ríe. Se carcajea como si no hubiera un mañana, siempre buscando la impertinencia más absurda, en el rocambolesco mundo de las casualidades.

COMO TE DIGO UNA CO, TE DIGO LA O.

El duende maligno. Blog literario lluvia en el marAsí que, como te digo una cosa te digo la otra. Si creemos en la existencia de Dios, de Bastet y Ptah, porque hay pruebas «que lo demuestran», debemos creer también en la existencia de un duende maligno. No exactamente un diablo, sino un ser inferior, íncubo del tártaro ridículo que se burla de nosotros, que se aburre mucho y cuyo único entretenimiento es jodernos la marrana. Y reírse. Reírse miserablemente.

Porque después de cagarnos en los muertos del conductor que nos adelantó, obligándonos al frenazo y al desastre de los melocotones, queda en el aire el silencio. Un silencio que, si usted se fija, detrás de su resonante comparecencia, esconde una risa. Una risa, un rictus, un carcajeo, una hilaridad, una algazara. Es la risa del duende maligno que se ríe de usted y de sus melocotones. Y también del paraguazo. Sobre todo, del paraguazo. Porque el accidente ha tenido que suceder precisamente el día que llevaba suelto un paraguas en el asiento de atrás del coche. Ah, Y los melocotones. Y las naranjas. Y…

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