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Penélope la odisea de mujeres diosas y monstruos.
POCOS ARTÍCULOS EN MI WEB, BLOG LITERARIO LLUVIA EN EL MAR.
Como verán, este año he subido menos artículos a mi wevb, «blog literario lluvia en el mar», en parte por acontecimientos personales, entre ellos, la muerte de mi padre. Y en parte también por la publicación de una novela y mi decisión de reciclarme a la hora de orientar mi vida como escritor.
MI NOVELA, UN LUGAR EN NINGÚN LUGAR».
Por cierto, aquí tienen la novela titulada «Un lugar en ningún lugar», la biografía de una compositora del siglo XIX, compañera de Claude Debussy y de Erik Satie. Una novela de época, histórica, que narra los acontecimientos de «La Comuna de París» y de la Primera Guerra Mundial, y de cómo lo vivieron aquellos músicos que han significado un cambio radical en la música clásica del siglo XX. Entre ellos, esta mujer, Melanie Bonis, apodada, Mel Bonis y conocida hoy día como tal. Una compositora hoy día reivindicada en Francia, aunque desconocida en España de la que valía la pena hacer una biografía. Aquí la tienen.
EL PROBLEMAS DE LAS EDITORIALES, POR QUÉ EN AMAZON.
La he publicado en Amazon porque es un trajín buscar editoriales hoy día o intentar ganar concursos con una novela de 530 páginas como tiene esta. Las novelas voluminosas no son aceptadas en las editoriales y en los concursos. No te las publican, así que hay que acudir necesariamente a la autoedición. Y la mejor manera de auto publicar es Amazon. Es la plataforma de ventas más conocida y donde todo el mundo acude cuando quiere comprar algo. Se mete uno en Amazon y ya está. Por eso la he publicado allí. Publicarla en una editorial si lo consigues, supone años para que te la acepten y cuando te la aceptan, si ocurre el milagro, las ventas son idénticas o mucho menores que en cualquier editorial pequeña o mediana.
LAS GRANDES EDITORIALES.
De las grandes ni hablamos. Es imposible publicar en las grandes. Imposible, no aceptan manuscritos y solo premian a escritores de amplia trayectoria y bien posicionados socialmente, cuando no famosos. Entre otras cosas porque saben que un escritor sin caché no vende, por buena que sea su obra, y las editoriales son empresas y quieren vender, ante todo. 
Así que, Amazon.
Ya publicaré otros vídeos comentando esta particularidad.
Pero vamos al turrón que ustedes están aquí por Penélope. La odisea de mujeres. Dioses y monstruos y es lo que les interesa.
PENÉLOPE. LA ODISEA DE MUJERES. DIOSES Y MONSTRUOS
Hace tiempo del igual modo que no acudo al teatro por las circunstancias sobrevenidas que he comentado antes. De tal modo que cuando me senté en el patio de butacas. Comenzó la representación, me vinieron un montón de sentimientos antiguos y tristes.
Tristes porque mi padre era actor, y de ahí me viene la vocación.
Antiguos, porque yo fui director de teatro en el grupo, «El Candil», de Talavera de la Reina. También me subí al escenario como actor. Conozco los recursos de actuación, de la puesta en escena y, como escritor, los recursos narrativos de una obra de nuevo cuño, como es «Penélope. La odisea de mujeres, diosas y monstruos».
En su día inicié estos vídeos y estos artículos en mi web, »blog literario lluvia en el mar». Porque tenía algo que aportar en los tres aspectos, interpretativo, dirección de actores y de dirección escénica, así como narrativa y dramaturgia. Pero es cansado y…
Me he vuelto a enrollar y no aclaro las cosas.
PIOJO DE ACTORES
«Penélope. La odisea de mujeres, diosas y monstruos» presenta a una actriz Laura Torregrosa, de Al Hilo Teatro (al menos en Almagro en 2021) que a modo de cuenta cuentos se postula para narrar la odisea de Homero. Con solo dos actores, José Luis Zafrilla, actor y director (de Tercero Izquierda teatro, al menos en 2012, ya tiene una edad), que representa a Odiseo, así como a otros personajes y Laura Torregrosa, como Penélope y a otros personajes, junto con el acompañamiento de Cristina Olmedilla poniendo música minimalista al violonchelo, este piojo de actores emprende la aventura.
MINIMALISMO
«Menos es más» se deben decir, y eso es lo que ofrecen. Una cosa muy cuca, muy teatral y cercana, como de andar por casa, como de «cuenta cuentos» de la tía Adela, que es muy sabia para estas cosas y que nos va a deleitar en una tarde de verano. Esa es la impresión que da. Objetivo pretendido y logrado.
LAURA TORREGROSA, PENÉLOPE.
La verdad es que, a nivel actoral Laura, da la impresión de ser una actriz profesional que ha dedicado su vida a otros menesteres, porque “esto” no da de comer, pero que siempre le ha atraído la profesión. Es una impresión mía, pero detrás de su modo de interpretar y visto el resultado interpretativo da la impresión de que se puede ver su vida por detrás. Una mujer entregada al arte de Melpómene y Talía que, sin embargo, ha tenido que vivir de otra cosa. Como yo. Como el 95 % de los actores profesionales, semiprofesionales o vocacionales de este país.
INTERPRETACIÓNES.
Resulta encantador ver moverse, tanto a Torregrosa como a Zafrilla por la escena y hacer uso de gestos y movimientos de farsa muy resultones y atrayentes, sin duda alguna. La interpretación fluctúa entre el cuentacuentos, -a veces infantil-, las llamadas de atención gestuales y kinésicas, -propias del teatro moderno-, (consciente de las dificultades que tiene el espectador para centrarse en lo que está viendo), y la farsa como recurso. Gestos de la cara y movimientos en una interpretación sencilla, sin muchas sorpresas desde este punto de vista interpretativo. Muy lejos de una dirección artística mucho más versátil y cuidada o por mejor decir complejas que si lo hubieran interpretado otros actores.
En el caso de Odiseo, uno tiene la impresión de que tiene más empaque sobre la escena. Esto se ha dicho sin desmerecer el trabajo de Laura Torregrosa y sin desmerecer de igual modo el resultado altamente profesional de los dos intérpretes.
MATICES Y REGISTROS DE VOZ
En cuestión de voz matices y registros suben y bajan la voz y la intencionalidad, cambiando el ritmo y el tono con gran eficacia y gran atractivo por ambas partes.
DIRECCIÓN ESCÉNICA.
Respecto a la dirección escénica cabe decir que, como director, Ángel Monteagudo maneja a los actores haciéndoles que se suban a mesas y tabaqueras. La violonchelista se levanta y se integra en el cuadro actoral y tiene pequeñas intervenciones. Cada cuadro presenta unas diferencias y novedades no por conocidas menos sorprendentes que dinamizan la obra y consiguen que el espectador no solamente no se distraiga, sino que simpatice con el planteamiento escénico.
JUEGO DE ALTURAS
Los actores se suben a alturas, que es una de los condiciones actuales modernas obligadas de una representación.
Observen, a partir de ahora, todas las representaciones que tendrán lugar en «el María Luisa», así como en el «Teatro Romano» y sean conscientes de cómo los actores utilizan alturas para interpretar desde ahí arriba.
Porque el movimiento escénico se dinamiza, no solamente en la distribución horizontal, sino también con la vertical, y esto es muy tenido en cuenta por los directores de escena.
EL MANEJO DE LA UTILERÍA
Respecto a la puesta en escena y al uso de materiales, aunque no es excesivamente sorprendente, dentro del aire minimalista que el director da a la obra, queda lo suficientemente bien como para que nos sintamos agradablemente sorprendidos.
El tono infantil y de divertimento con que los actores se disfrazan o se convierten, manejando de forma minimalista las telas o incluso nada, —el propio brazo como espada— hace muy fluida y vistosa y por encima de todo «teatral» la propuesta.
Sorprende, o casi nos sorprende, más por el minimalismo utilizado con telas y luces. O con tan solo la palabra o un cambio de un fular, que se pinza en la cabeza y a continuación sirve para cubrir el cuerpo. Una tela negra con la que se cubre la cara la actriz para simular a la madre muerta de Odiseo o una venda en los ojos para interpretar al ciego vidente. O unas simples luces rojas, acompañadas de humo para indicar que el actor ha bajado a Hades a hablar con los muertos. O simular que cava en el aire.
LAS VENTAJAS DEL MINIMALISMO ESCÉNICO.
Todos esos movimientos sencillos y simples nos provocan gran placer. Más por minimalistas que por excesivamente ingeniosos. Pero el director, con las propuestas escénicas, así como el dramaturgo al redactar la
obra, siendo ambos la misma persona, juegan con los dos aspectos de la narrativa teatral. Huyen del colapso que en muchas ocasiones producen en el espectador tantas imágenes que distraen, porque les asombra de tal modo que no les deja atender al fondo de la obra. Pierden el sentido de lo que están viendo porque les ha comido la neurona la imagen o la idea teatral impresionante les han enajenado.
LA DRAMATURGIA.
Respecto a la dramaturgia, conviene siempre reflexionar sobre el polémico resultado, tratándose de una adaptación de un clásico o bien de un mito griego, en el estrecho margen con que juegan las representaciones en el marco del «Festival del teatro clásico de Mérida».
Las adaptaciones o bien como este caso, las obras de nuevo cuño siempre han supuesto un peligro para quien escribe. Y en este caso hay que decir que «Penélope. La odisea de mujeres, diosas y monstruos» acierta plenamente porque las apostillas modernas no son muchas, pero si suficientes y atractivas como para que nos atraigan. Además, no desentonan con el resto cuando el dramaturgo emprende el resumen, a modo de cuenta cuentos de «La odisea».
El texto es dinámico, va al grano, no se entretiene en exceso ni tampoco se paraliza en los acontecimientos de «La odisea» y el ritmo así se consigue de una manera muy eficaz.
EL TEATRO COMO NOSTALGIA.
Y ya nada más. No acudir a menudo al teatro, como hecho durante este año por las circunstancias que referí, me han alejado de esta disciplina. Mis 10 años de director teatral y actor en el Grupo de Teatro, «El Candil» quedan ya muy lejos, y solo me produce una gran nostalgia haber tenido que renunciar por cuestiones de agenda un oficio tan bonito, pero tan difícil como es el teatro. Teatro vivo, contado a pie de obra, oliendo las tablas, teatro interpretado y trabajado desde la escena y con actores, que es lo más cercano como se puede vivir el hecho teatral. Yo así lo viví y la ausencia total de esta fuente que se secó hace ya casi 20 años me tiene triste a tiempo parcial y por momentos. Sobre todo cuando recuerdo aquellos felices, sacrificados, trabajosos, imposibles, decepcionantes a la par que hermosos tiempos. La vida teatral desde dentro es menos mágica de lo que se dice, pero más mágica aun cuando se recuerda. Como todo la perdido.
CAMBIO DE REGISTRO.
Por suerte, en sustituido la magia teatral por esta otra magia de contar las historias tranquilamente en mi casa a través de la novela. «Un lugar en ningún lugar», novela que pueden adquirir en Amazon. Desde ya mismo. Métanse en Amazon y adquieran un ejemplar en Kindle o en papel. Es más barato en ebook, pero la verdad es que me sorprendió el excelente trabajo que hace Amazon con las novelas.
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