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Los Dioses y el Dios El Brujo

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y Dios, representado en el Festival de Mérida 2021

Juro por Snoopy que, atareado con otras cosas, no pensaba yo hacer la crítica de LOS DIOSES Y EL DIOS. Sin embargo, parece ser que hay gente a quien le gusta lo que escribo (primera noticia) Así que me animé. No mucho, pero me animé. Pues vamos con ello.

LOS DIOSES Y DIOS. EL BRUJO

Rafael Álvarez el brujo, en el Festival de Teatro de Mérida de este año 2021,

EL MONÓLOGO.

Monólogo de Rafaél Álvarez El brujoLo primero que le dije a mi clac fue que, acaso con obras de más personajes me resultaba más fácil comentar. Obras con más actores, una dirección, un texto a analizar, una adaptación, una puesta en escena, escenografía, da más juego. Como la de Antonio y Cleopatra que publiqué hace unas semanas, sin ir más lejos. Hay más cosas a que agarrarse. El arte del monólogo eres muy específico y a mí me gusta que me disparen con más balas. Pero jugaremos al arte de pensar y busquemos los entresijos en don Rafael y Los dioses y El Dios.

DISTINTOS TIPOS DE MONÓLOGOS

Hay más, pero fundamentalmente tres tipos de monólogos. El dramático, el tragicómico y el cómico. Y luego sus diversas facetas.

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y DiosReconozco que no he ido a muchos espectáculos de monólogos. Sin embargo, hay muchos estilos.
Está el monólogo teatral con texto escrito, el dramático serio, el social, el bufo como La Mujer Sola de Darío Fo. Tenemos monólogos de Jean Cocteau, Gogol… Monólogos cómicos, situacionales, donde se analiza la condición humana. Otros mezclan comedia y tragedia, crítica social y psicológica, costumbrista …
Todos conocen el clásico “Club de la Comedia”, comercial y muy popular en los últimos tiempos… pero analicemos los lugares comunes de todos ellos.

EL MONÓLOGO SOBRE EL PAPEL.

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y Dios, Ya sean de uno u otro subgénero, todos coinciden en aplicar una lógica en su discurso y cuentan con un personaje con una psicología concreta que lo sostiene.
El monologuista, por tanto, no es el actor sino el personaje en que se convierte para llevar a escena ese monólogo. El monologuista es un personaje. Un personaje que incluye en el texto, con el que el texto cuenta, que está previsto. Su personalidad, sus problemas… El actor crea un personaje y miente sobre sí mismo para hacer el monólogo creíble. Finge unos complejos y unas características en su perfil.
A través de sus imaginarias carencias o miedos, sentimientos dramáticos o cómicos, el personaje del monólogo nos ofrece una enseñanza, desarrolla una crítica, busca y encuentra un “por qué”, una solución a un problema que él mismo plantea.
A través del personaje y su problema, el autor denuncia, analiza costumbres, plantea situaciones… Pero el monólogo del Brujo en Los Dioses y El Dios es otra cosa.

EL PERSONAJE DEL MONOLOGUISTA EN EL MONÓLOGO DEL BRUJO Y EN LOS DIOSES Y EL DIOS.

Todas estas características don Rafael Álvarez se las salta a la torera. O no. ¿En qué subgénero se encuadra el monólogo del Brujo en Los Dioses y Dios? ¿Qué personaje representa más allá del propio Brujo? Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y DiosEs un personaje cómico, desde luego, pero no muy definido.
Pese a su personalidad libérrima y sarcástica, construye un carácter y un texto sin delineado, sin objetivo, sin moraleja, sin intento de análisis de nada, sin conseguir (tal vez tampoco pretender) hacernos pensar, incluso. Habla pero no se define. Vemos en él una personalidad libre, libérrima. Pero nada más.

UN TEMA PRINCIPAL QUE SE DILUYE.

Y es que, si en cualquier monólogo sabemos a qué atenernos, tenemos un referente fuerte y claro, una necesidad del personaje que ante nosotros se presenta y un objetivo, el Brujo por el contrario, se diluye. LOS DIOSES Y EL DIOS, como promesa, se queda en eso. No desarrolla el pensamiento religioso sobre los dioses o la trascendencia, salvo con cuatro pinceladas. Tampoco el espectador detecta una intención final. Un poco la ironía, una suave diatriba con unas gotas de elegante sarcasmo, pero poco más.

TEMAS EN LOS DIOSES Y EL DIOS

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y Dios, ¿Hablar del mundo grecolatino o grecorromano? Sí, habla, pero sin inicio, nudo y desenlace, sin destino alguno (salvo en la parte final, de Anfitrión) Pinceladas tan solo, según salen (en apariencia)

LA IMPROVISACIÓN COMO EJE Y TÉCNICA ESCÉNICA EN LOS DIOSES Y DIOS

Entonces, ¿qué nos ofrece el Brujo? Ofrece improvisación pura. Y fingiendo improvisación, entretiene. Se vale de una improvisación que corre en dos sentidos.

EL MONÓLOGO IMPROVISADO COMO CONSTRUCCIÓN TEXTUAL

Como construcción textual, elabora un texto escapista para no mojarse en nada. Ni abunda con consistencia en el problema religioso que promete el título LOS DIOSES Y EL DIOS, ni se moja como historiador (salvo pequeñas pinceladas sobre tráfico de textos griegos y santimbanquis) Tan sólo al final, el tema se centra en la obra de Plauto, Anfitrión. Al final, en el último tercio de LOS DIOSES Y EL DIOS, pero no antes.

EL MONÓLOGO COMO RECURSO ESCÉNICO.

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y Dios,Dentro de los recursos humorísticos del monólogo, el más agradecido es el que finge salirse del guión. Es el que mejor capta la atención del público. Da sensación de inmediatez, de algo que ocurre en el momento, no preparado, no pensado. Improvisado.
El Brujo, usando y abusando de este recurso, pretende engañarnos fingiendo que se ha acordado de una cosa, de que se ha despistado y no sabe seguir, rompiendo continuamente el hilo narrativo.
Capta la atención, sí. Pero el efecto resulta siempre igual y hora y media jugando a “despistarse”, monotoniza la puesta en escena.

UN TEXTO ROTO SIN ESTRUCTURA

Todo ello da como resultado un texto roto, sin estructura. Va de un tema a otro, se interrumpe a sí mismo para hablar de otra cosa y el texto no avanza, no se dirige a ninguna parte, no encierra mensaje ni narrativa. La idea es buena, (ya empleada otras veces por el Brujo), pero no da para hora y media. El texto no cambia de estilo.

EL SUBGÉNERO DE LA DIVAGACIÓN.

Anton Chejov. Para el monólogo de rafael Alvarez el BrujoNo es nuevo. El discurso que promete tema y luego divaga es conocido. El monólogo de Chejov, “sobre el daño que hace el tabaco” ya plantea este juego. Pero es breve, de apenas media hora. El juego resulta con textos breves. Sólo si adquieren objetivo, motivación, adquieren solidez. Si no, suena a pretenciosidad del autor o monologuista, que quiere lucirse a toda costa, pero sin recursos ni dar más juego al texto.

Además, en el texto citado de Chejov, la gracia reside en la tensión entre el sometimiento del marido a la esposa. Es un monólogo estructurado sobre una personalidad y una psicología reconocible que nos permite identificar el por qué del monólogo. En los Dioses y El Dios hay algo de eso, pero no mucho, no con suficiente fuerza.

LA DIVAGACIÓN DEL BRUJO.

El Brujo no crea un personaje fuerte en LOS DIOSES Y EL DIOS, con una motivación intensa que justifique su divagación. Es un separado, pero eso no basta ni influye ni tiene que ver con el texto. Sirve sólo de apunte divertido.
Se pierde porque sí, porque ha venido al teatro a decir algo sobre Anfitrión pero se pierde. ¿Tiene problemas como personaje, aparte de que se pierde? Personalidad y tema de LOS DIOSES Y EL DIOS no tienen que ver, como en el monólogo de Chejov citado.
Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y Dios, El Brujo no se pierde porque sea viejo o por cualquier cuestión personal. Como “separado” podría haber abundado en dicha cuestión para dar forma a personaje y discurso. No. Simplemente se pierde. Y es el actor el que se pierde, no el personaje que construye. Porque a fuerza de no darle motivación en relación con LOS DIOSES Y EL DIOS, no lo construye. Resulta insuficiente esta opción.
Salvo cuando se centra en Anfitrión al final, el juego escénico carece de motivación.

PEQUEÑOS MINICUENTOS.

Sin embargo, nos divierten los pequeños minicuentos: que nos diga que se ha metido en un convento, su aventura como monaguillo, su imitación de Einstein, de Fernando Simón, su anécdota con los chinos… Pero estos cuentos mínimos, que pertenecen a la digresión, no forman un todo unificado. Tampoco justifican ni revelan al personaje. Puro surrealismo, sí, y está bien. Pero dura demasiado y cansa. Cansa mucho.

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y DiosEl mismo Rafael detecta el problema. Así lo revela cuando incluye la anécdota de aquel viejo que le gritaba desde el patio de butacas que parara, que le estaba volviendo loco. Y eso pasa cuando ves LOS DIOSES Y EL DIOS.

JUGAR CON LA INTELIGENCIA. EL CHISTE INTELIGENTE EN LOS DIOSES Y DIOS

Escribir es un pulso que el autor le echa a lector. Cuando escribes, estás planteando un desafío de inteligencia con el lector. He aquí otra de las cuestiones de este monólogo.
Rafael Álvarez es perro viejo y sabe dónde tiene que tocar para hacer reír. En LOS DIOSES Y EL DIOS, se mete en política manteniendo la equidistancia. Sabe nadar y guardar la ropa. Nada hay que objetar. Sobre el ingenio de esos chistes, basados en el anacronismo o en la parodia, bien. ¿Sorpresa? Relativa, hasta cierto punto.

EL FUTURO DE RAFAEL ÁLVAREZ, EL BRUJO

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Los Dioses y Dios,Se la refanfinfle. Pa la edad que tiene.
No cabe duda que “el Brujo” es toda una institución de las artes escénicas (sobre todo para quien no lo haya visto) pero este juego en todos sus monólogos es un arma peligrosa. Porque al final todos son lo mismo y no repites.
Yo no sé si Rafael Álvarez habrá notado que últimamente su imagen o su prestigio en este campo va decayendo. Se va diciendo por ahí que “El Brujo” tampoco es para tanto. Tendría que esforzarse más. Aunque ya digo, si así le va bien, pa la edad que tiene, pa qué cambiar. Como decía Fernando Botero, si cambiara ahora de estilo tendría que cambiar de ideas. Pues eso, que pa el tiempo que le queda en el convento… (en este y en el de Silos)

ANFITRIÓN

Monólogo de Rafaél Álvarez, El Brujo, Al fin, LOS DIOSES Y EL DIOS aborda Anfitrión. Se decide por un cuentacuentos haciéndonos spoiler e interpretando a Mercurio, Júpiter, a Almena… desde fuera, como Brujo. Cuenta la historia, la comenta y la critica. Critica el lenguaje retorcido de algunas réplicas. Le da para contar anécdota históricas… por fin, el discurso encuentra lógica, pero nos pilla cansados. Y esto ya es al final.

Tal vez la broma más divertida del Brujo en LOS DIOSES Y EL DIOS sea la crítica que hace al propio Festival de Mérida y a la hipocresía de los espectadores que vienen pero no entienden lo que ven.

CONCLUSIÓN.

En fin, que no sé si seguir diciendo cosas de LOS DIOSES Y EL DIOS y del Brujo. Pero vamos, que esto es más o menos. El Brujo tiene un estilo y verle de vez en cuando está bien, pero tampoco hay que ver todos sus trabajos.

A este sí he ido. Y me piden que haga la crítica. Aquí está. Pero vamos, que no pensaba hacerla.

 

 

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