Pues nada, que no se gustan, no se quieren. Pues agur, adiós, good bye, hasta luego, Lucas, rien ne va plus, a cerrar el chiringuito, pero que no den la matraca, ¿eh? Ya está. Ni tribunales de Rota ni decir que no ocurrió lo que ocurrió. Que se casaron, que lo vimos, que salieron por la tele, que los sevillanos exclamaban: “guapa”, “guapa”, que hubo carromato y velo y que ella le miraba así a él ya por entonces. Que han tenido hijos (¿dos, no?, es que no estoy muy puesto), que han ido juntos a recepciones, a círculos y al golf. Ahora no pueden decir que no pasó. Vamos, ni se les ocurra pedirlo. La cosa de anular matrimonios ya suena mal. Tan intransigente como se muestra la iglesia con que cuando te casas hasta Dios mismo achanta la mui y no se opone, que es hasta el requiescam y que la familia es sagrada, (la familia, la familia, la familia… como un mantra. Ay, la familia, cuántos disgustos tontos da) para que luego en un plis y en un plas y por una módica suma no valga cuando quienes se divorcian son de la jet. Parece como que anulando quisieran decir que no se han equivocado, que nunca lo hicieron porque ellos nunca se equivocan. Echar p’atrás el tiempo y hacer como que no pasó. Vamos, que los hijos surgieron por generación espontáneas. Porque, ¿qué diferencia hay entre un divorcio y una anulación sino esto? Quien se divorcia, rectifica. Quien anula, silba pa’arriba. Sea todo ello dicho esto más allá de cuestiones técnicas por si uno quiere volver a casarse, que tras el trauma no creo que queden ganas. Pero en fin, pobrecitos míos, que Elena y Marichalar no han hablado de anular. Pero como primero dijeron interrupción momentánea (como si fuera del embarazo) y ahora ya claramente divorcio, mañana lo mismo…
(LLEGADO EL VERANO, SUBO AL BLOG ARTÍCULOS YA PUBLICADOS EN PRENSA DE PAPEL EN AÑOS ANTERIORES…. VOLVEMOS CON MÁS ARTÍCULOS NUEVOS EL 12 DE SEPTIEMBRE) (Este fue publicado en prensa de papel (La Voz del Tajo- Talavera de la Reina) el 17 de noviembre de 2009)
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