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Viejo amigo Cicerón

Festival de teatro clásico de mérida 2019

Representación en el teatro Romano de Mérida 3 de julio de 2019.

Tras la ópera Sansón y Dalila, comienza las representaciones teatrales de esta 65 edición del Festival de Teatro Romano de Mérida. Y da inicio con una propuesta del dramaturgo Ernesto Caballero con dirección de Mario gas e interpretaciones de José María Pou y los jóvenes Miranda Gas y Bernat Quintana.

TEATRO FILOSÓFICO.

Festival de teatro clásico de Mérida 2019Tengo debilidad por el teatro filosófico, lo confieso. De las de las tres obras de teatro de mi autoría que me han premiado (“La carne del animal”, Premio Domingo Perez MInik, 2013, “Donde duermen las hormigas” premio Buero Vallejo 2014 y Einstein, el motor que enciende las estrellas, accesit ESAD de Extremadura 2018) las dos primeras son teatro filosófico y la tercera en parte. Así que entenderán que mi debilidad.

Aun así, demos razones.

Usar el teatro como plataforma para el debate ideológico, político, filosófico es un recurso, una de las posibilidades del género. La otra, más habitual, más conocida, es el teatro que plantea una acción que se desarrolla con personajes. A los personajes les ocurren cosas a tiempo real y el espectador asiste al instante en que ocurren.
Un error para un dramaturgo pudiera ser contar cosas del pasado como cuentacuentos, haciendo balance. Entonces, la vitalidad decae.

En resumidas cuentas, tracemos las posibilidades

PRIMERA POSIBILIDAD TEATRO FILOSÓFICO

Teatro usado como debate filosófico para contrastar ideas.
Es un teatro conceptual sin acción. A los personajes no le sucede nada. Son simples oradores que discuten como si se tratara de un coloquio televisivo. Ejemplos hay muchos. Acreedores de Strindberg es uno de ellos.

En un planteamiento extremista de esta opción, pudiera ocurrir que los personajes carecieran de personalidad.

SEGUNDA POSIBILIDAD TEATRAL. TEATRO DE ACCIÓN

Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019Ocurren cosas, hay personajes, el autor distribuye papeles de héroes o antagonistas. Los personajes tienen objetivos, motivaciones, deseos, se influyen, provocan acontecimientos. Es un teatro de sucesos. El dramaturgo tiene menos tiempo para las ideas.

En un planteamiento extremista de esta opción, la polémica moral o ética pueden desaparecer por completo. Ocurre en las comedias de situación sin mayor trascendencia y en los sainetes populares.

Definidos los dos modos extremos de hacer teatro, suele suceder que estas opciones se mezclan. Los dramaturgos crean una situación, dan cuerpo a unos personajes y luego dejan espacio a conflictos éticos. El equilibrio entre acción y filosofía es variada. Hay obras donde predomina lo filosófico y los personajes quedan detrás. Otras donde ambos campos se equilibran. Otras donde el debate es mínimo, aunque existe.

VIEJO AMIGO CICERÓN. 80% DE FILOSOFÍA, 20% DE ACCIÓN.

Si comparamos la obra que nos ocupa con otras, Viejo amigo Cicerón contiene un 80% de debate filosófico y un 20% de acción dramática.
La acción la llevan a cabo unos estudiantes y un intruso señor interpretado por José María Pou que aparece por aquella biblioteca y se revela como mentor, maestro o incluso podríamos suponer reencarnación del mismo Marco Tulio.

EL ASPECTO TEATRAL DE ACCIÓN EN VIEJO AMIGO CICERÓN. TEATRO DENTRO DEL TEATRO.

En la parte de juego teatral y acción que la obra contiene, el dramaturgo primero los presenta como personas del siglo XXI. A continuación, hacen teatro dentro del teatro convirtiéndose por voluntad propia en el propio Cicerón, su esclavo y su hija. Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019Y en este doble juego, el dramaturgo alterna recursos: debate ideológico entre personajes del siglo XXI; debate ideológico entre personajes del siglo I romano. Teatro interpretado en tiempo presente representando algún momento biográfico de Cicerón. Uso del monólogo, del soliloquio con fantasmas, del discurso senatorial. Cuentacuentos recordando la historia de Roma, que narran, bien sea el profesor y los alumnos, bien Cicerón, su hija y su esclavo. Y de este modo el autor ofrece al público variación y juego cambiando los papeles y la fórmula continuamente.
Ernesto Caballero tiene conciencia clara de que no se puede olvidar del teatro y alterna subgéneros como solución eficaz

Así, con este doble juego de filosofía y teatro de acción, estamos ante una obra excelente de la que el espectador probablemente acabe satisfecho además de repleto de ideas.

LA PUESTA EN ESCENA.

Dado que el texto es interesante de por sí (lo analizaremos luego) vayamos a la puesta en escena.
El planteamiento primero es del autor: una biblioteca, personajes que cambian de papel, teatro sobre el teatro… Mario Gas juega como director con esta base. Una amplia mesa y muchos libros como escenario de debate y, sin salir de ahí, visualidad. Al principio, deja que se vea el teatro sobre el teatro sin distraer con cambios escénicos cuando los estudiantes y el profesor juegan. Pero una vez que ha dado cancha a esto, se permite juegos visuales. Respeta el teatro sobre el teatro sobre el teatro en el sueño de Cicerón/profesor durante la aparición fantasmal de la hija sobre la mesa, pero luego arremete con una ensoñación sin distanciamiento de Cicerón con proyecciones de fantasmas. Todo esto implica variaciones visuales que entretienen y complementan.

LOS ACTORES

Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019

Miranda Gas

De igual modo, gusta ver la calidad de los actores, el enorme trabajo y los muchos ensayos que detectamos detrás. También el talento individual de los tres. Era esperable de José María Pou, pero Bernat Quintana no le va a la zaga y sorprende que la hija de Mario Gas se revele tan buena actriz. Otro tema que podía haber retratado Cicerón es el nepotismo, (pensé al ver su nombre), pero al comprobar la potencia de voz y la solvencia de Miranda Gas, me olvidé de inmediato que era la hija de papi. Una gran actriz más allá del privilegio que tiene de pisar el teatro romano por ser quien es.

EL TEATRO FILOSÓFICO EN LA ACTUALIDAD EN ESPAÑA

Suele ocurrir, a menudo, que las obras de teatro filosófico se quedan cortas. Los dramaturgos suelen estar condicionados por la política partidista o tienen miedo a ser políticamente incorrectos. O bien son simplistas y parciales o bien dejan muchas cuestiones en el aire para que el espectador las resuelva. Así no se pringan. Porque si el autor hurga mucho, puede decir cosas que le perjudique y que marcaría su futuro. Por eso muchas veces, ante el teatro filosófico, uno tiene la sensación de que el autor se cubre las espaldas o, peor, que no ha sido capaz de llegar más hondo porque no sabe. A la postre, uno quiere triunfar y no se meten en harina.

VIEJO AMIGO CICERÓN COMO TEATRO FILOSÓFICO.

No diré tal de Ernesto Caballero. Ernesto demuestra en esta obra que es más inteligente que la media de autores españoles y se atreve a llegar un poco más. Aunque es astuto.

Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019

Ernesto Caballero

La gran virtud de Viejo amigo Cicerón es que su autor es capaz de colocarse a ambos lados del tablero para jugar la partida. Me explico. Un buen dramaturgo, lo primero de todo, debes ser inteligente y ponerse en la piel del otro. Debe saber administrar dudas, detectar flaquezas argumentales, plantearlas sobre el papel. En realidad, le ocurre a cualquier narrador de cualquier género. Siempre que se ponga a varios personajes en discusión y diálogo, ocurre lo mismo. Igual que no hay dos personas iguales, tampoco hay dos personajes iguales. Dichos personajes, para ser verosímiles, deben tener opiniones diferentes. Por eso, como resulta que quien los escribe es la misma persona, debe dar fuerza a ambas opiniones y, cuando mueve las fichas blancas, intentar vencer a las negras. Pero en la siguiente contrarréplica ha de arremeter contra las blancas defendiendo a las negras, con igual fuerza. Luego vuelves jugar con blancas y así creas un diálogo con poder
El mal dramaturgo se apoya en una sola idea y dibuja al personaje contrario como un monigote o saco de boxeador al que machacar. Y el público se aburre.
El buen dramaturgo sabe crear en el espectador la sensación de que nadie ha ganado. Ernesto Caballero lo sabe hacer.

UN DEBATE DENSO, INTENSO Y ABRUMADOR

Pero precisamente por esa habilidad y altura de ideas, los diversos matices hacen que el debate devenga denso, intenso y por ello satisfactorio. Diríamos quizás que atropellado en ocasiones. Nos obliga a pensar, aunque quiere decir tantas cosas que la virtud de la obra se convierte en cojera.
Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019Porque Viejo amigo Cicerón es mejor obra para leer que para ver. Para leer deteniéndose en cada detalle. Es un drama que encierra un universo inmenso de matices. Caballero logra que nos enfrentemos a prejuicios, a prioris y fantasmas. Y a las once de la noche, con el calor (aunque no hizo mucho), un miércoles y en hora y media de diálogo fluido, vibrante, resulta agobiante. Uno desea que vayan más despacio para deglutir. Es algo que siempre he dicho respeto al teatro clásico del Festival de Mérida. Se agradece el nivel conceptual, cultural, artístico, pero en puesta en escena y a esas horas cansa y dificulta que lleguen completos todos sus valores.
Aún así, uno hace el esfuerzo y, desde luego, sale con ganas de volver a visitarlo en lectura en un futuro para poder detenernos en tantas ideas contradictorias y frases breves cargadas de contenido.
Y es que Ernesto tiene una capacidad inmensa, producto de su inteligencia, para condensar en pocas frases muchas ideas. Da más con menos. Da tanto que se pasa.
Pese a todo, uno tiene la sensación de que podría haber sido más agresivo, (dícese arriesgado).

ALGUNAS IDEAS DE ACTUALIDAD DE LA OBRA.

Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019Porque planteando como plantea muchas contradicciones, alude a cuestiones que nos interesan. Y mucho. A saber.
A la hora de valorar a personajes históricos, Cicerón se pregunta qué es la verdad o mentira en llos. Sólo esto daría para mucho.

Por otro lado, evita ciertas cuestiones políticamente incorrectas. Una de ellas, la capacidad del pueblo para decidir correctamente. Caballero habla de democracia y de la opinión del pueblo como referente de la verdad, pero no plantea que el pueblo pueda equivocarse. Ante un dictador solo habla de un pueblo aterrorizado, que ha renunciado a sus derechos por comodidad, pero olvida qué hay pueblos que adoran de verdad a sus tiranos. ¿Es ese un pueblo merecedor de ser defendido?

EL TEATRO FILOSÓFICO, UN TEATRO MINORITARIO. REFERENCIA A SÓCRATES, DE MARIO GAS.

Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019

Mario Gas

Pero el teatro como medio para el debate filosófico puede fracasar por dos razones. La primera, al no ser un teatro tan popular, no gusta tanto como aquel que cuenta historias. Lo segundo, o bien el dramaturgo puede ser mediocre como filósofo o el espectador incapaz de entender lo que el debate plantea. La inteligencia de dramaturgo y espectador, además de predisposición, son imprescindibles para que este teatro triunfe. Y siempre será minoritario al de acción.
Ser inteligente para escribir o ver no sólo es importante sino necesario, imprescindible. Porque se trata de plantear cuestiones, ideas, y sorprender con matices. Si las ideas son triviales, si no avanzan en el desarrollo de la obra y si no hay contrapuntos, el público se aburre. Si el dramaturgo se dedica a hablar por hablar, la obra fracasa.

Tenemos la referencia de otra obra de teatro representada hace un par de años en este festival, la de Mario Gas, escrita por el propio director y Alberto Iglesias, Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano. Allí, las deficiencias en la flexibilidad intelectual la convirtieron en un producto menos eficaz. Tal vez por ello no hubo lleno en la representación del miércoles pasado. O también puede que Sansón y Dalila agotaran al respetable emeritense. De cualquier modo, con no ser una genialidad completa, Viejo amigo Cicerón tiene mucha más altura que aquel Sócrates.

ALGO MÁS ACERCA DE LAS CUESTIONES FILOSÓFICAS DE VIEJO AMIGO CICERÓN.

Voy de aquí para allá en este artículo porque creo que puede ser interesante plantearlo como brainstorming.
Y pensando nuevamente en lo que Ernesto Caballero pone en boca de Cicerón, no debo pasar por alto más cuestiones.
En una sociedad radical como la nuestra, poner siquiera un pero o un matiz a ciertos dogmas del siglo XXI puede acabar con tu carrera.
Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019Por ejemplo, decir que la visión que tenemos de los acontecimientos del pasado es interesada o destacar que los personajes históricos se juzgan erróneamente con perspectivas actuales afectaría aciertos mitos que más vale no tocar. Nos la jugamos como especifiquemos mucho.
Sin embargo, Caballero se arriesga con otro argumento muy popular. Aquella teoría de que, si una ley no gusta, se cambia y punto. En su día, algunos enarbolaron esta frase contra alguna sentencia incómoda. Los personajes de Viejo amigo Cicerón ponen en juego la pelota. Y mientras el personaje de Tulia argumenta que la ley puede cambiarse, Tirón discute si ese cambio siempre es a mejor o si la voluntad mayoritaria pudiera ser represiva. Como vemos, Caballero se moja. Aunque siempre con el traje de buzo puesto y la escafandra.

De igual modo, otra cuestión planteada es la de los líderes o estadistas capacitados pero dictatoriales y otros mediocres pero democráticos. Caballero da el apunte y bucea de nuevo. Mojándose, ma non troppo.
Estas y otras cuestiones saca el dramaturgo como pelotas de ping pong que aparecen todas a la vez. Pero son tantas que no damos a todas. Hace pensar, pero abruma.

UN AUTOR INTELIGENTE

Aún así, se agradece porque detrás vemos a un autor inteligente, capacitado, no fanatizado con panfletos simplistas

EN CONCLUSIÓN

Una gran obra porque, aparte de la agilidad de la interpretación, con un picadillo de réplica contrarréplica vigoroso, y rasgos de humor (aunque no muchos) que oxigenan y dan realismo a los personajes, el texto es rico en conceptos y evolución de la trama interior y exterior.


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