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TAMBIÉN LA LLUVIA, de Iciar Bollain

Se estrena EL OLIVO y con motivo de este estreno hablaré hoy de una peli de Iciar Bollain.

ICIAR BOLLAIN
Del panorama de directores y directoras existentes en nuestro país bajo mi punto de vista es la mejor. (Bueno, ella o quizás debiera decir que Paul Laverty, su marido, el mejor guionista) De hecho Bollain, que ni me ha hecho nada, por desgracia, ni le debo nada, por buena que esté, que también, supera a cualquier otro con creces, e incluso a cualquier extranjero. ¿A qué se debe este entusiasmo desmedido? A que usa el cine como narrativa pura y no como narrativa cinematográfica de género ni tampoco como literatura escrita de género o teatral de género.
La narrativa pura, más allá de los géneros, se ocupa de indagar en los matices y entresijos de la complejidad humana además de contar una historia. No se limita a la técnica del género sino que cuenta más allá de todo género, por dentro y por fuera.

TE DOY MIS OJOS

Ya demostró Iciar estas inquietudes humanísticas en el guión de “Te doy mis ojos” donde se aborda el tema del maltrato doméstico sin maniqueísmos ni populismos, como ocurre en la obra de teatro “Defensa de dama” de Isabel Carmona y Joaquín Hinojosa, sino con seriedad, como reflexión, poniéndose en el lugar tanto del maltratador como del maltratado para enriquecer el punto de vista.

TEMA DE LA PELI

En TAMBIÉN LA LLUVIA se le ocurre una muy buena idea. Se trata contrastar el pasado más lejano con el presente más rabioso. Se trata de comprobar cómo el maltrato a los indios sigue tan de actualidad como en la conquista de América del siglo XVI y XVII; cómo hoy siguen existiendo estos arquetipos tanto de tiranos como de opositores que denuncian crueldades e injusticias, y también los conejos asustados o incluso revolucionarios contradictorios mezclados con los comprometidos, todos vistos de forma caleidoscópica y rica en matices.

EL ARGUMENTO, NO LEER SI NO LA HAN VISTO

En “También la lluvia”, Iciar plantea el rodaje de una película sobre Colón y la conquista por parte del Reino de Castilla y la cristiandad para meter el dedo en el ojo a la leyenda negra. Con gran alegría y sin preocupación alguna, un supuesto director, interpretado por Gael Bernal, quiere llevar a cabo este proyecto patrocinado por los americanos y gestionado por un Luis Tosar, como siempre en estado de gracia. Para ello tienen que contratar a una serie de indígenas bolivianos que a su vez, más allá de su participación como extras y/o protagonistas, tienen sus propios problemas: una gestora americana del agua pretende explotar el líquido elemento e impide a los indios abastecerse por sí mismos. El intento es explotar y controlar la economía del país indígena, usar el tercer mundo como materia prima del primero y subir los impuestos. Los indígenas quieren evitar este espolio y pretenden gestionar sus propios recursos. Surge entonces el paralelismo con la historia de la conquista española, poderosos que llegan a tierra extraña y usan a los indios como esclavos. Entre tanto, con un guión agresivo y denunciador en las manos, los españoles piensan mostrar la crueldad de un hecho del pasado, pero se ven involucrados y obligados a comprometerse en un conflicto de hoy, sacando así sus contradicciones. Tosar, Bernal y el resto inicia su rodaje con alegría inconsciente, hasta que topan con el problema de uno de sus actores. Igual que los conquistadores exigen a los indios un tributo de oro, los americanos han venido a explotar su agua.

EL ENFOQUE

Esta materia prima, que otro director hubiera desaprovechado en una visión maniquea, simplista, poco profunda y cargada de tópicos, a través de un desarrollo narrativo plano, Paul e Iciar lo aprovechan para hacer gala de lo que mejor saben hacer: pensar. Porque un narrador es una persona que piensa, no una persona que solamente cuenta. Contar es el resultado de haber pensado antes. Hay muchos narradores, pero pocas personas que piensan antes de narrar, para ver las posibilites, que tienen una visión compleja, multiforme, contradictoria y matizada de un mismo problema. Iciar Bollain, aparte de para muchas más cosas, sería una directora fantástica para irse con ella por la noche de copas simplemente para oírla hablar. Tiene una mente prodigiosa y es una filántropa privilegiada. Él y su marido.

CALIDAD NARRATIVA

Su capacidad para ver las distintas caras del prisma, para dar pinceladas suaves a veces, otras agresivas sobre un mismo problema es proverbial. Me gusta. Me encanta vez las películas de una persona tan inteligente. Es eso al fin y al cabo lo que uno busca cuando accede a una información, ya sea escrita, cinematográfica o teatral. Uno pretende hablar con su autor, uno pretende contrastar ideas, que le den una perspectiva lo más amplia, lo más rica, lo abundante posible del problema que sea.

Porque el ser humano no son blancos o negros, es una amplia gama de grises. Lo que pasa es que esa amplia gama de grises hay que saber contarla. Mucha gente habla de la gama de grises, y sin embargo en su producción sólo se aprecian blancos y negros aunque ellos insisten en que son grises. TAMBIÉN LA LLUVIA, aunque es una película ideológicamente comprometida, orientada en una forma de pensar concreta, sin embargo se enriquece a sí misma cuando, una tras otra, las posturas de los personajes van apareciendo, van contrastándose, van enfrentándose en las distintas secuencias, en los sucesivos diálogos, en las escenas que se van sucediendo hasta elaborar, como suele ser habitual en Bollain, un amplio, rico y exquisito juego de perspectivas.
Aquellos directores prefieren fijarse en aspectos técnicos, en novedades narrativas en exceso barrocas, en aspectos banales, argumentales y de desarrollo que deslumbren mucho más los ojos que el juicio, se preocupan no tanto a la profundidad del mensaje sino de la parafernalia de conocimientos técnicos. Los mediocres esto antes que los entresijos vitales, porque los entresijos vitales de una narración dependen de la intuición y las cuestiones técnicas siempre pueden hallarse en un manual. Por eso no son capaces de ver a Bollain como la mejor directora en muchos años.

PROFUNDIDAD NARRATIVA

Le interesa a Iciar Bollain el ser humano que se halla detrás de la ideología, de las miserias, de las grandezas humanas. Le interesa a Bollain enseñarnos las contradicciones, incluso de los más nobles y carismáticos personajes, para que seamos nosotros los que juzguemos. No es una crítica en blanco y negro contra los americanos, el capitalismo, la explotación de las minorías o inferiores, de los pobres sin más, sino un mosaico variado de actitudes por parte de los cineastas.

KARRA ELEJALDE

Desde Karra Elejalde que se manifiesta como defensor a ultranza de los indígenas, el más desarraigado y visceral de todos, muestra sus miedos europeos, su prudencia de bebedor de casta, acomodado en España, en el primer mundo, cuando ofrece como solución marcharse de la zona de conflicto cuando se ponen las cosas feas, no implicarse en los acontecimientos. Porque en la película se plantea un enfrentamiento entre los nativos y las grandes compañías americanas lo cual deriva en un conflicto armado que, de la noche a la mañana, afecta al rodaje de la película, incluidos extras y protagonistas.

EL DINERO
El miedo a que el dinero invertido en el filme peligre constituye un punto de ironía añadido a la contradicción que envuelve y afecta a los españolitos cineastas. Por un lado, abordan un problema antiguo, ocurrido hacia 1500, acerca de la crueldad de los conquistadores y en eso todos están a la de una, pero al mismo tiempo son ellos mismos los que se ven entre la espada y la pared, sin detectar que el problema se está reproduciendo en su caso. Los mismos que protestan contra la leyenda negra, obedecen al dios dinero (el dinero de la productora americana, tan parecido al reino cristiano español que enviaba al nuevo mundo a los encomenderos) y la defensa o no de los indígenas que protestan por el agua ahora, tan parecida a la alegoría de los conquistadores que denuncia la película.
ACTORES
Iciar Bollain hace una declaración de intenciones cuando Sebastián, el personaje que interpreta Bernal, habla de la actuación natural como la verdadera interpretación de calidad, lejos de aquellas actuaciones previsibles de los actores de método.
Iciar Bollain es persona antes que cineasta, lejos de la mediocridad intelectual que abunda en el cine y otras artes. Es persona rica, compleja, matizada, capacitada. Ya lo decía José Hernández en del Martín Fierro, que lo primero es ser hombre y lo segundo poeta.
Un actor natural estupendo, el indio que interpreta a Daniel (Juan Carlos Aduviri), y por supuesto, Luis Tosar, como siempre creíble, realista.

LUIS TOSAR
Miedos, angustias, responsabilidad moral, responsabilidad humana y filantrópica ante estos sucesos, ante los indígenas, reproches a los indígenas por sabotear la película olvidando el principal problema, como un conquistador cualquier que pone su servicio a la corona castellana por encima de los derechos de los nativos. Luis Tosar, por ejemplo no sólo desprecia la lucha indígena boliviana por defender su dignidad frente a los americanos, sino que se alegra además del precio barato que cuestan los extras indígenas. Es un paralelismo con el precio injusto que paga la Castilla del Siglo XVI a los nativos, según denuncian en su propia película la figura de Fray Bartolomé de las Casas…

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
Así, el actor que interpreta a Bartolomé de las Casas, cuando habla de su personaje lo defiende como actor, como si en su propia vida asumiera la valentía, el arrojo suicida de estos dominicos. El “actor”

justifica sus debilidades ante el acusador Karra Erejalde cuando debaten en una mesa italiana sobre su figura. Y es a este mismo “actor” al que vemos reaccionar de modo contradictorio con su ideología cuando ha de jugarse la vida al modo de Bartolomé.
Todo ello se mezcla y entremezcla elaborando un caleidoscopio hermoso, complejo y variado de posturas en unos debates jugosos, sintetizados y todo ello aderezado con juegos realmente efectivos, puramente narrativos, del teatro sobre el teatro, ensayos con y sin vestuario, fragmentos del rodaje, en un estilo documental subyugante. Todo un bagaje de contradicciones que nos llevamos a la cama cuando acabamos la peli.
Una buena película, como lo fuera “Te doy mis ojos”.

EL TÍTULO
También la lluvia es un título igualmente inteligente. La película denuncia las agresiones del capitalismo sobre los países subdesarrollados arrebatándoles todo. El título es como una frase inconclusa. Es como si dijeran: “no les basta con todas las riquezas, sino que también nos quitan hasta la lluvia (el agua).
No sé si EL Olivo tendrá la misma altura. Imagino que sí, porque las pelis de Boillain la tienen. Si la veo, en su día haré la correspondiente crítica.
Valoración 9 sobre 10.

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