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LLUVIA CONSTANTE, de Keith Huff

Pepe Ocio y Roberto Alamo en Lluvia constante, de Keith Huff, cartel

Lluvia constante, de Keith Huff Representación en Mérida, 16 de diciembre de 2016
Una obra a medio camino entre el cuentacuentos, el teatro sobre el teatro, el monólogo, la ruptura y el intercambio constante entre estos modos distintos de concebir la puesta en escena. Una gran obra teatral que no se pueden perder.

LA RUPTURA DEL NARRADOR

Pepe Ocio y Roberto Alamo en Lluvia constante, de Keith Huff, escenografía, plano general, sentadosDesde el punto de vista de la construcción, que es lo que en teatro más se disfruta, es la ruptura continua del narrador, que se dirige al público, que representa una escena, que en medio de la escena se interrumpe a sí mismo para contar otra cosa, que interactúa, que se retira de escena para permitir un monólogo, que interrumpe el monólogo para volver al teatro. Es este juego que se da de modo constante, arbitrario, como la lluvia que a veces aprieta y a veces afloja, lo que permite una sensación de teatro global.
Una lluvia constante nos trae un tipo de teatro que traspasa la cuarta pared de muchas formas y es esto lo más llamativo y atrayente.

TEATRO DE NOVELA NEGRA

Pero no es su única virtud. Es un teatro que traslada el género policiaco de novela negro al teatro. Es una trasposición impropia que da un resultado excelente, y que se hace “propia”, natural, orgánica cuando se ve. Lo que siempre hemos leído en novela o hemos visto en el cine, ahora lo vemos sobre las tablas. Dos únicos actores, dos personajes, dos policías, el bueno y el malo, el blando y el duro, el corrupto y el amigo, nos cuentan una peripecia dura, sangrienta, de los barrios bajos, vivida en el lumpen social y toda la dureza de las películas de acción, de la novela negra más cruel, más descarnada, se nos muestra desnuda y fría como la lluvia en una obra que nos ofrece un tono de una belleza dolorosa, difícil de llevar, que te engancha por el estómago y no te deja.

MUCHOS PERSONAlluviaconstanteescena2blogliterariolluviaenelmarJES.

Son solo dos actores, pero el cuenta cuentos, el relato nos ofrece múltiples personajes, (Mara, Nestor Herrera, Lucho, el niño chino, Vero, Josito, Eduardo, los inspectores, el comisario…) A través de la palabra vamos poniendo en pie a todos ellos en un guión perfecto, dinámico. Los personajes, con las acciones que viven y cuentan, van creando personas y ambientes. La ley de la narrativa: no cuentes, muestra, no describas, haz que los personajes vivan historias, no expliques, ofrece acción, aquí se da en todo su sentido. Se cuentan aventuras, aventuras muy duras, y a través de ellas vamos conociendo la psicología de Mara, Nestor, Lucho, el niño Chino, Vero… y los protagonistas.

MUCHAS PSICOLOGÍAS.

A través de la acción, y ajustadas explicaciones breves, pero sobre todo por los hechos (por los hechos los conoceréis) sabemos cómo son, cómo piensan, qué quieren, qué sienten, cómo sufren Dany y Rolo. Y también cómo siente su familia, sus víctimas, todos los que aparecen en escena.

PSICOLOGÍA EN LA BUDDY MOVIE

La obra se encuadra en el género de la Buddy Movie y nos presenta al poli malo

EL POLI MALO, DANI

Malo y corrupto que, sin embargo, juega a hacer el bien, a limpiar las calles, a adecentarlas un poco al menos. Se mueve siempre en el límite de la legalidad, traspasándolo para cumplirlo porque entiende que sólo jugando con las armas ilegales del mal puede combatirse el mal. Y sin embargo, también comete actos criminales, pero siempre por un bien moral, un valor que le da a la vida, su propia familia. Aclara que es algo egoísta, suyo, su familia, pero es también un valor que por sí mismo es más puro que la mierda que hay en las calles. Estamos en el límite del egoísmo y la ética y ahí se mantiene Dani hasta el final.

EL POLI BUENO, EL DRAMA DEL PERSONAJE QUE SIRVE.

Pepe Ocio y Roberto Alamo en Lluvia constante, de Keith Huff, ambos pegándose bajo la lluviaVale, una de las disputas clásicas cuando se ven este tipo de planteamientos narrativos, es si el personaje blandito es un actor flojo. No lo es, ni mucho menos. No hay que confundir “interpretar a un personaje flojo” con “ser un actor flojo”. En ningún momento Pepe Ocio (sustituto de Peris Mencheta en este bolo) es un actor más flojo que Álamo. Son los personajes, los que nos hacen percibir mal. Piensen en películas como Rainman, Yo soy Radio o en obras de teatro como Los Emigrados, de Sladormir Mrozek. O en Acreedores, de Strinberg. Son ejemplos de obras donde un personaje fuerte (el autista en Rainman, el discapacitado en Yo soy Radio, el obrero ignorante en Los emigrados o el marido despechado en Acreedores) se comen al compañero.

Sin embargo, el trabajo del otro actor, el que no tiene un carácter especial, es el verdaderamente admirable porque además de crear a su personaje debe luchar contra el vigor de su partenaire, y no porque el compañero sea mejor actor sino porque su personaje llena la escena y tiene más instrumentos para anularle. Así que piensen: cuando haya un tonto, un nazi, un personaje especial haciendo duo ya sea en cine o teatro, que el verdadero trabajo es del otro, del normalito y que si el duo funciona, el normalito es un gran actor. Y aquí sucede.

LAS DOS TEMÁTICAS DE FONDO en la obra de Keith Huff.

LA FAMILIA en la obra de Keith Huff

La familia. La búsqueda de la familia como sentido de la existencia. La falta de familia como falta de sentido de la existencia que sufre “San Rolo”. La defensa de la familia que motiva a Dani y que en Rolo constituye un mundo deseado pero lejano que poco a poco las circunstancias le van acercando… en contra de su amigo

LA AMISTAD en la obra de Keith Huff

lluviaconstanteescena3blogliterariolluviaenelmarEs evidente que las soluciones que se plantean a las dificultades, callejones sin salida y momentos duros de la obra tienen siempre una respuesta en la amistad entre Rolo y Dani, dos amigos d ela infancia que se hicieron policías por motivos diferentes y con planteamientos diversos. Son dos personajes que se compensan, al ser muy distintos, y cuya personalidad contraria permite el debate, tanto superficial como de fondo.

LA ESTRATEGIA RASTRERA DEL LIBRETO

Niños heridos, niños muertos, niños que sufren, niños abocados a un mundo asqueroso. En esta obra abundan los niños como mano de obra infantil… mano de obra de teatro de la que se vale Keith Huff para coger al espectador por las tripas y sacarle las vísceras. Es una estrategia rastrera, usar a los niños y la crueldad contra ellos en las pelis baratas (esas que se convierten en clásicos cuando pasa el tiempo, como ocurre con Al rojo Vivo, de Raul Walsh, con James Cagney) El hijo de Dani herido, Lucho, un niño de diez años, obligado por su hermano a delinquir, un bebé oculto en un cajón que sufre un cruel destino, otro niño chino también torturado…

Huff, de modo despreciable, usa a los niños para revolvernos las tripas. Y nosotros nos damos cuenta de esa vil estrategia y tanto nos resulta facilona y por ello la despreciamos como nos atrapa, no nos deja respirar, nos emociona, nos ilumina, nos pega a la obra sin poder retirar la vista y por ello lo agradecemos.

DOS ACTORES SOBERBIOS

Haciendo uso de la cadencia moderna, el hablar rápido y una naturalidad muy trabajada, Ocio y Álamo nos ofrecen dos personajes creíbles, vivos, verdaderos, que parecen sacados de la calle, que trascienden más allá del género negro en que se encuadran para darnos naturalidad, oficio y verdad. Esa es la clave de su actuación: son personas las que están en el escenario. Dani existe gracias a Roberto Álamo. De hecho, Roberto Álamo desaparece y aparece un tal Dani que da miedo y que engancha. Y también Rolo existe más allá de Pepe Ocio.

 

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