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La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas

Pecho de mujer con la mano apoyada a la barbilla, no se la ve el rostro. Pintura

ANÁLISIS PSICOLÓGICO DE LA OBRA DE DUMAS

MARGARITA GOTIER, UNA ENFERMA IMAGINARIA

Un previo concepto filosófico y psicológico

Greta Garbo, fotograma de la película La Dama de las Camelias

Greta Garbo en la película

Quien haya experimentado una relación fatal con una mujer fatal reconocerá en «La Dama de las Camelias» a ese tipo de personas eternamente insatisfechas, empedernidamente románticas, encarceladas en una sociedad bien pensante. Esa es, tal vez, la explicación sociológica que siempre se ha dado a este tipo de actitudes inconformistas, libidinosas, donde la mujer pone a prueba su autoestima por un lado y, por otro, busca incansable, obsesivamente, una satisfacción vital que no sabe cuál es y que nunca ha de encontrar. Pero la explicación sociológica no basta. Y la psicológica se humedece con necesidades sexuales y una visión de sí misma de autoafirmación. La sociedad es un modelo y ella debe estar a la altura, ser partícipe necesario, elemento con iguales derechos que el resto. Así, siempre encontraremos a hombres y mujeres que viven en un estado de ánimo interior permanente de inquietud por compararse con los demás, en un estado de ponerse a prueba continuo y un estado de frustración a la vez.

MARGARITA GAUTIER HOY

Aunque las condiciones sociales han cambiado y las oportunidades reales son muchas, más que nunca la sociedad impone sus metas y los éxitos supuestos que un ciudadano debe alcanzar para estar a la altura. Así, se exige un modo de vida para «vivir» y unos éxitos «amorosos» para considerarse un triunfador y ello implica una esclavitud interna, un a priori sin el cual uno está incompleto. Esta supuesta felicidad social es una esclavitud interna, es un aherrojamiento espiritual y aunque nos encontremos en el siglo XXI, en un siglo de supuesta libertad, el ansia por ser el mejor, el que más muescas tiene en la culata de la pistola de las conquistas, se ha convertido en una obsesión. Es por eso que andan tantos jóvenes buhos soñando con que el fin de semana, tan sólo con este propósito.

Para las Margaritas Gautier del siglo XIX y también de nuestro siglo, el amor y la conquista es alimento vital.

UN PERSONAJE PROTOTIPO MUY ACERTADO.

Alejandro Dumas, autor de "La dama de las Camelias"

Alejandro Dumas

El acierto de Dumas en La Dama de las Camelias es el certero dibujo de un epítome de este síndrome. Una enfermedad, una paranoia de insatisfacción al modo como lo son Madame Bovary, Anna Karenina, la Regenta y otras heroínas románticas de su tiempo. Margarita llega hasta el delirio enfermizo en su búsqueda de lo inaccesible.

ARMANDO, LA VÍCTIMA Y EL DETECTIVE

Contrapunto de esta Margarita eternamente inasible es Armando, un joven que intenta comprender a este tipo de personas -mujeres, claro está-. Se dice que toda novela es una novela de detectives, donde alguien busca algo, investiga algo, y acaba encontrando alguna clave o finalmente desvela al lector algún misterio. Si esto es así, y lo es, tenemos en Armando a un detective psicológico. Armando es el alter ego de Dumas (incluso sus nombres suenan parecido -Armando/Alejandro-). A través de él, el autor nos propone la profundización, el análisis, mediante diálogos principalmente, de este tipo de caracteres psicológicos.

DESCRIPCION CLÍNCA DE LA OBRA

Parece ser un TLP, (trastorno de la personalidad emocionalmente inestable, que a veces cursa con satiriasis). Esa sería su descripción pero, sin duda, la ética que sustenta este tipo de actitudes, de tipo cultural, filosófico, el modo de entender la vida que explica o justifica estas carencias anímicas, hace que nos enfrentemos en esta novela a un complejo caleidoscopio humano, a la hora de pintar esta enfermiza actitud. Fotograma de la película La Dama de las Camelias, con Greta GarboRecordemos que, en resumidas cuentas, esta actitud (el TLP) sé manifiesta en un desasosiego vital continuo, inestabilidad emocional, miedo al abandono que puede revertir en una aceptación de una falsa visión de si mismas por parte del enfermo o la enferma, que se resignan a no ser aceptadas. Es por eso que «no encuentran al gran amor de su vida». Y cuando parecen haber «llegado a puerto» con el hombre deseado, caen en una laxitud, en un desánimo que les vuelve a cargar el alma de desazón, de desasosiego. Es por eso que vuelven a buscar la vitalidad perdida. El hombre amado lo es durante un tiempo. Finalmente decepcionada, emprende nuevamente la búsqueda. Una búsqueda interminable que no se sacia nunca porque cuando hallen al nuevo hombre por fin, con el tiempo volverán a desencantarse y a repetir el proceso.

Esta forma de ver la vida consiste en hallarse, anímicamente, siempre en un indefinido, inestable, inmaduro. Podría describirse este modo de pensar y ser como inmadurez.

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD, EN MARGARITA GAUTIER

Con estas características y algunas más, estas mujeres suelen maltratar y torturar a sus conquistas. De un modo casi rutinario, ven a sus amantes como víctimas. Y si estos hombres son serviles, los desprecian, les aburren. Pero si esos mismos hombres se alejan, se considerarán traicionadas, serán perseguidos y obsesivamente buscados, se humillarán incluso ante ellos, hasta que cedan. Pero si ceden y el hombre quiere convivir con ellas finalmente, aceptando la relación, siempre estará en vilo, tendrá la sensación de que tarde o temprano surgirá otro, y llegará el momento fatídico en que ella se desencante o se enamore de otro a sus espaldas. Otro más, que a su vez se convertirá en nueva víctima cuando el anterior sea deglutido. Víctimas ellas mismas de este círculo de sentimentalidad inestable, las Margaritas Gautier sufren tremendamente.

HABILIDAD DE MARGARITA GAUTIER

Con gran habilidad por parte de la mayoría de ellas, manipulan, sabe jugar con los tiempos y manejan con soltura las estrategias, disfrazándolas de ética, moral, relativismo, sentimientos y etéreos insondables, pero todo ello tendrá el único objetivo de convertir al hombre en un muñeco, en un pelele entre sus manos, que no garras.

Jovenes en la discoteca Pachá, foto color azulDado que viven para afuera, hacia lo social, han desarrollado una gran capacidad en este campo y hacen gala de un gran sentido del juego amoroso hasta extremos de gran sutileza. Aún así, sufren. Estas mujeres sufren, y mucho, pero consideran sufrir parte del juego y lo aceptan. Incluso hay una tendencia actual a considerar vivir y sufrir como unos sentimientos indisolubles, para justificar el TLP. De este modo, hoy se considera que si no se sufre no se vive, o acaso no se vive bien, o con suficiencia y que vivir con plenitud implica, buscar estas metas impuestas que nos llevan al sufrimiento. Esta teoría es producto de los defensores -o los sufridores- de esta enfermedad.

SUFRIMIENTO, UN MODO DE VIDA.

Sufren románticamente. Sufren moralmente. Suelen ser adúlteras, libidinosas, promiscuas. El sexo es parte fundamental no solamente de su juego, sino también de su problema. El amor es su meta y su problema. La relación con el hombre es tortura y deseo. Tal es así que el 90% de su existencia se convierte en un drama continuo dónde ellas mismas son depredador y presa. Y aunque tendrían en su mano detener esta carnicería, este bucle, aceptando un amor tranquilo como el de Armando, son las menos interesadas en ello, aunque lo predican. Esclavas de la moral de lo imprevisible, de la vida no sistemática, de aceptar la vida según viene, de estar abiertas a lo nuevo, justifican su estancia en el dolor de su enfermedad. No se curan, porque si se curaran, sobrevendría un gran vacío en sus almas y sólo se han preparado para las batallas sociales, no sabrían qué otras cosas se pueden hacer en soledad o en tranquilidad de espíritu.

LA NOVELA DE DUMAS

En la novela que nos ocupa, las descripciones de este modelo psicológico son certeras y precisas. Esta forma de ser y actuar, se refleja en «La Dama de las Camelias» de una manera perfecta, vital, y a la vez sencilla en su narrativa, dejando entrever toda la carga de complejidad que el asunto conlleva. Es una novela moderna por ello, por la que no pasará el tiempo, pues trata un universal que siempre estará vivo. No es arriesgado pensar que, en algún momento de su existencia, Alejandro Dumas viviera una relación parecida y «la dama…» sea una novela testimonial.

LA DIMENSIÓN MORAL Y LA PROSTITUCIÓN.

LOS SACRIFICIOS DE UNA RELACIÓN Y LA LIBERTAD.

Este tipo de enfoque vital, que aún persiste en nuestros días, transformado, otorga un gran valor a esa libertad personal. Tanto en el siglo XXI como entonces, el compromiso adquirido en cualquier relación -no solo matrimonial- implica un sacrificio de parte de nuestra libertad. Lo que para una concepción moral en una relación sana sería algo no traumático, Gautier, (Bovary, Karenina, Ozores etc) lo ven como una afrenta a la libertad. La vida es libertad, la verdad no existe, todo es relativo salvo las opciones sentimentales libres que todo ser humano tiene derecho a disfrutar. Según esto, la opción «compromiso» es inaceptable. Y, en todo caso, se añade el «de momento» a todo compromiso y relación para airearla, para ser conscientes de que mañana puede ser destruida y que así tenga visos de libertad. Para cualquier persona sana eso es algo real hoy día. Lo enfermizo es estar permanentemente recordando que esa salida, esa ruptura, existe, porque se vive más que como una opción que puede no darse, como un destino que ha de llegar tarde o temprano.

EL DOGMA DE LA LIBERTAD

La Dama de las Camelias, portada LibroEl TLP sobrevalora la libertad hasta extremos místicos. Considera una claudicación el compromiso y la renuncia que ese compromiso conlleva. La gente normal puede confiar en ese compromiso sin mayores traumas, no se traumatiza por la «pérdida de la Libertad» y verá, en estas actitudes de las Bovarys de turno, actos de inmadurez. Es el caso que podemos también ver en la Gautier.

EL AMOR ETERNO ES EL AMOR PROVISIONAL.

Son personas que, incluso a su avanzada edad, se comportan como niñas caprichosas. Hablan contradictoriamente, de manera obsesiva y continua, de grandes amores espirituales a los que son capaces de entregar alma, corazón y vida y la existencia entera. Sueñan, se angustia y agonizan por estos grandes amores. Pero cuando los encuentran, no tardan en amortizarlos.

LA BÚSQUEDA DE LA LIBERTAD DE QUIEN NO ES LIBRE. LA FALTA DE AUTODOMINIO.

Pero Margarita Gautier no es libre. Quien más presume de serlo, menos libre es. Sus obsesiones y apetitos la dominan, su necesidad de jugar con los hombres para vencerlos y sentirse superior en el escalafón social, es un vicio del que no pueden prescindir. Sin embargo, perciben como un efecto secundario de su búsqueda. Ni ella misma sabe en qué dirección la va a llevar ese deseo. Considera que el deseo es algo libre, sobre el que el ser humano no tiene voluntad. Lo considera algo natural, orgánico, inevitable y se deja arrastrar. Necesita la imprevisión y por eso no mueve un dedo por dominar su deseo. Sería pecado impedir que los sentimientos fluyan. Aunque sean sentimientos que la esclavizan, debe dejarlos hacer. Ella lo ve como un hecho pero en realidad es una decisión, la decisión de no actuar. Es el punto de vista contrario al dominio de las pasiones que pregona la virtud. Ella considera la virtud como una traba a la libertad, contrario a lo dionisíaco. Es la forma que tiene ella de entender el amor y, por consiguiente, su propia prostitución, este es el verdadero sentido de su opción por prostituirse. Se trata de caos, no de prostitución en sí, ese es su verdadero «pecado». El caos interno la subyuga. No puede deshacerse de esta compleja esclavitud subliminal.

ARMANDO TRIUNFA

Cartel de la película "La dama de las camelias"Finalmente se impone un autor consciente, sereno, que estructura las obras y tal vez su vida. Interesa el personaje de Armando, no tanto como víctima, sino como auténtico triunfador de la aventura, cómo triunfador moral, como triunfador sentimental a la vez que perdedor romántico de un sueño imposible. Porque, desde el punto de vista de las coordenadas de Armando, soñaba con una relación sentimental pura y sin complicaciones.

MORALIDAD CONTRA INMORALIDAD, MADUREZ CONTRA INMADUREZ.

La caída en su propio infierno de Margarita Gautier está a punto de arrastrar a Armando pero, finalmente, se salva. La destrucción física de Margarita, por su enfermedad final, y su destrucción moral se nos presenta, a través de Armando, como un triunfo del hombre maduro frente a la mujer inmadura. Es así que una madurez no moral vence a una inmadurez que tampoco es inmoral. Porque no son los juegos de moralidad los que se ponen sobre el tapete. Alejandro Dumas es lo suficientemente inteligente, lo suficientemente vital, individualista, humano como para plantear la cuestión desde una focalización humana. Entiende a Margarita Gautier, comprende, acepta, admite y reflexiona sobre su drama y de igual modo entiende, a la vez que aprueba, de una manera implícita, la opción moral. Toma partido por una moral madura, inteligente, sensible y creativa.

¿AUTOBIOGRAFÍA?

Desde luego, trasciende de la lectura que «La dama…» es una novela escrita por un hombre que vivió estos acontecimientos o parecidos y, sin duda alguna, esa carga de humanidad y realidad vivida nos llega al lector con una fuerza impresionante.

RECOMENDABLE

Una novela para disfrutar, con un fondo sensible, vital, majestuoso, de intensidad humana única, que no solamente no ha perdido vigencia sino que, los personajes siguen jóvenes y modernos, siguen existiendo hoy, aún caminan por nuestras calles y tienen más valor que nunca, con la misma fuerza hoy que entonces.

Latest comments
  • Creo que la enfermedad principal de Margarita era la miseria. Era una prostituta de lujo que debía trabajar para mantener su estatus, por eso no sé si es un buen ejemplo para ilustrar el «amor líquido» que sufrimos ahora, con mayor virulencia quizás que en otras épocas

  • Yo no lo entendí así. Yo creo que realmente se enamoró de Armando, pero a su vez era realista y quería mantener el modo de vida burgués con el que le había enamorado. La grandeza de la trama constia en poner a prueba el amor, por encima de los convencionalismos. Armando es a mi modo de ver un poco corto de miras. La que de verdad ama es Margarita. En todo caso, esta disparidad de opiniones también hace pensar

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