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-esfuerzo- EL YEYUNO

foto pedagógica de clase de ciencias del intestino humano

¿Se acuerda usted del yeyuno? ¿Y de los números enteros? ¿Y la correspondencia biunívoca? Sí, era un mundo fantástico, lleno de brutalidades enigmáticas que debíamos aprender y nos hicieron creer que la vida era una biblioteca sin pájaros, sin juegos, sin amigos… no trabajaríamos nunca, nos dedicaríamos al yeyuno, al íleon, a las vellosidades intestinales, esa era nuestra misión… Construimos un mundo absurdo, pretencioso.

Fue un tiempo en que nos ocupábamos en convertirnos en genios, lingüistas, historiadores de gafas de culo de vaso.

Aminoácidos, monocotiledóneas, Álava capital…
el yeyuno, pedagogíaLuego llegó la realidad y descubrimos que todo era falso, que la vida eran… esos amigos, esos juegos, esos pájaros que existían y no Santander, Burgos, Logroño… el Miño nace en Fuentemiña, pasa por logaritmos neperianos y desemboca en raíces cuadradas.
Invertimos un tiempo precioso en comprender cosas sin importancia, así se extinguió nuestra infancia.
Hoy, el jefe te trae una torre de informes o debes sujetar la tapa del delco por el capuchón antiparásito. La magia se ha esfumado pero ¿dónde quedó el yeyuno?
Septiembre, comienzan las clases. Supuestamente son otros tiempos. Pero no. Nuevos niños se desesperan batallando por entender el absurdo imaginario del cromo, manganeso, hierro, nitrato, níquel y yeyuno, mientras se preguntan por qué es bella la pintura, la música, por qué sufre un escritor, pero nadie se lo explica. Porque, pese a tanta reforma educativa, seguimos agarrados a la flor del Gnido, estambres, corola, pistilo, Salicio, Nemoroso, retículo, rumen, abomaso y complementos circunstanciales mientras seguimos sin entender por qué la gente miente, por qué nos mueve el orgullo, por qué se producen los huracanes, por qué la luna afecta al mar y eso nos aboca a la litrona de la decepción, al botellón del “nada vale”. Y a medida que perdemos el interés por la formación de los océanos, los agujeros negros o la muerte, perdernos interés por esforzarnos. Eso en realidad pretendían, que nos desubicáramos. Pretendían desilusionarnos, cansarnos para someternos.

Publicado en prensa de papel (La Voz del Tajo- Talavera de la Reina) el 15 de septiembre de 2015)

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