a
a

Una película muy recomendable cuyo mayor poder es el guión. Pese a su título, no defrauda. Para los que la hayan visto vamos a desguazarla aquí. Por un lado, tenemos a Richard Gere, un alto ejecutivo financiero, dueño de una empresa que pretende salvar su negocio de la ruina cometiendo un fraude. En muchas otras películas, la trama financiera se complica hasta hacer imposible el visionado. Aquí no, aquí tenemos un fraude claro: un amigo ha invertido falsamente un montón de millones en una empresa para hacerla solvente y engañar a un comprador. Richard Gere tiene un escaso margen de tiempo para venderla y el falso inversor amenaza con retirar antes su dinero. Al contrario de Hitchcock, Nicholas Jarecki da importancia a esta trama, se preocupa por que entendamos el fraude y así nos aporta algo más. Y aunque Hitchcock tenía razón al decir que el MacGuffin no importaba, no está de más que se explique y Jarecki lo hace.

Luego están LAS SUBTRAMAS: la relación con la francesa, el accidente, la relación con su mujer, una Susan Sarandon que no sabemos si conoce el adulterio o la trama. Tenemos a los PERSONAJES ARQUETÍPOS, al antagonista, la hija, que representa la honradez, tenemos al mentor, un abogado que le aconseja, tenemos al ayudante, un negro que se encuentra entre la espada y la pared a la hora de defender o no defender al gran empresario banquero… y si la hija es la antagonista menor, hay un antagonista mayor, el policía, Tim Roth, que intentará desvelar el fraude y la trama del accidente. Además LOS PERSONAJES SUFREN, giran, cambian. El policía es capaz de volverse malo, cometer un delito, falsificar pruebas en su obsesión por perseguir al rico. La hija, descubre el fraude, se debate entre el amor a su padre, el miedo por perder su posición como analista bancaria, o como se llame, y la decepción del ídolo ha caído. La conversación que tienen en el parque es modélica de cómo a través de un enfrentamiento dialogado se ve el cambio, la evolución de caracteres. De igual modo, a través del diálogo en el gimnasio, vemos cómo Susan Sarandon cambia su comportamiento enigmático hasta ese momento y toma la decisión de cambiar de bando, convertirse también en antagonista ayudando a su hija y chantajear al marido. Todas estas decisiones son humanas y no de cartón piedra, están muy justificadas y, por tanto, muy bien analizados los resortes psicológicos de SUS MOTIVACIONES. Los vemos como personas, como individuos antes que como personajes. El negro, el muchacho, es el que más sufre, el que tiene en sus manos las claves de la salvación o la destrucción de Richard Gere y quien hace gala y alarde de una extraña moralidad es el mayor ejemplo. Es una persona buena pero se ve obligado a tomar decisiones extrañas, qué le hacen debatirse entre el agradecimiento por un favor que le hizo en su día y la inmoralidad que comete. No quiere saber nada y cuando lo conoce, aumenta su inquietud y sus dudas. El actor muestra en su gesto este sufrimiento con gran solvencia. Aceptar o no aceptar el dinero es un problema menor.
Finalmente, esa amoralidad ambigua que destila toda la película se completa en el gesto último del negro aceptando el dinero.
Es una película de moralidad compleja, por tanto, no lineal, no hay buenos y malos sino que una gama de grises tanto en las actitudes, actuaciones como en decisiones. Una película muy bien trabajada desde el guión. Las subtramas no son añadidos, sino que a través de ellas la película fluye, avanza, se estructura, con secuencias paralelas. El argumento está bien pensado. Cada diez minutos, el guionista se esfuerza en dar un GIRO DE TUERCA, nuevas claves y al final da como resultado una película entretenida y muy aconsejable. Se nota que el director es primerizo y sabe que se la juega.
VALORACIÓN: Por todo ello, por lo que me han entretenido y por lo bien que me lo he pasado, un siete y medio o un 8

previous article
next article
No comments

leave a comment