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-psicología- Cómo cruzar un paso de peatones

Los simpson (Homer, Marge, Bart y Lisa, por este orden) cruzando un paso de peatones, imitación de la foto de los Beatles. Todos con traje chaqueta negro salvo Homer que lleva traje chaqueta blanco

¿Como se cruza un paso de peatones ? Pues bien, frustrados hay en la vida a pie, a caballo, en moto, en Land Rover, en Mercedes o en triciclo, subidos a un árbol o haciendo senderismo. La forma de frustrarse es diferente e indica si estamos ante un ser normal, un ansioso o un gilipollas.
Y cruzar un paso de peatones es un indicativo. Parece una tontería, pero el cuerpo emite sus señales, cuando cruzas. En esto hay prototipos.
Mujer con cabeza de cebra, fotomontajeUno es el amable, aquel que ve un coche y se apresura un poquito porque considera que, quizás, el conductor tenga prisa. De ahí pasamos al que incluso saluda y te pide perdón por cruzar, como si no estuviese en su derecho. Son peatones agradables. Luego están los ansiosos. Es lo mismo, pero con problemas psicológicos. Cruzan rápido porque temen que el conductor se enfade. Juegan voluntario papel de víctimas, como si les fueras a pitar.
Los normales cruzan con naturalidad. Acaso vayan pensando en sus cosas y no se preocupen si van lentos o rápidos, pero todo es fluido con ellos.

Y después hay prototipos más interesantes que cruzan un paso de peatones.

El chulito que con gestos y teatralidad accede a las rayitas para demostrarte que tiene más derecho que los coches, como si te diera clases de reglamento viario mientras anda. Su andar dice: ahora te jodes y esperas, que soy el indefenso. Y cruza con una lentitud incómoda, imposible, antinatural, premeditada. Le complace parar la circulación. Ralentiza lo que puede, para tenerte allí, esperando. Paraliza el tráfico como Yoda con la pata, le acompaña la fuerza de la normativa de tráfico. Quiere demostrarse a sí mismo que vale, que es dueño de ese minuto, de tu minuto. Imagino una vida triste y llena de frustraciones detrás. Sí, mientras estás al volante, le ves pasar. Le miras con una pena infinita mientras se pavonea con lentitud orgullosa y frustrada.
Esta relación conductor/peatón es compleja. ¿Tienen ustedes otros prototipos? Los hay. Por hoy, baste estos.

(También publicada en Prensa papel- La Voz del Tajo, Talavera de la Reina, el 13 de enero de 2016)

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