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CRÓNICAS DE NARNIA (libro I, el león, la bruja y el armario)

(ver crítica de la película) C.S. Lewis es un escritor inglés que publicó esta heptalogía hacia la década de los cuarenta/cincuenta. Una historia para niños con una pretensión adoctrinante cristiana. El autor, en este primer libro, se vale de una serie de personajes que componen una alegoría acerca de los dogmas esenciales del cristianismo. Cuatro niños se internan en un ropero y en él encuentran un mundo mágico lleno de faunos, personajes mitológicos, una bruja blanca mala y un león bueno, iniciándose una aventura que en el fondo no es otra cosa que el proceso de salvación de Jesucristo hacia los hombres. La bruja blanca, alter ego del diablo, ha usurpado el título de reina de Narnia del mismo modo que el diablo reina e impera en nuestra sociedad y en el mundo.

EL LEÓNnarnia1_1

El león, auténtico y verdadero rey, se halla ausente y por eso el mal, representado por el invierno, rige en el mundo. Los niños, al acceder a Narnia, provocan los acontecimientos puesto que existe una leyenda que habla de cuatro tronos que ocuparán dos niños y dos niñas, cuyo perfil coincide con los intrusos. Ello pone en guardia a la bruja blanca que intenta capturarlos. Todos esperan la llegada del león Aslan que es una alegoría de Cristo.

Para que todo cua
dre con la dogmática católica, el duelo entre las dos fuerzas, la maligna de la bruja y la benigna de Aslan, tendrá lugar sobre la Mesa de Piedra, alegoría del altar católico donde se celebra la misa.

SÍMBOLOS Y ALUSIONES

El cuento no escatima en símbolos y alusiones al hijo perdido, la oveja descarriada, la tentación representada por las delicias turcas, droga de egoísmo y ambición que somete al traidor, dado su atractivo, así como otros guiños elementales que representan el arrepentimiento del malvado y el perdón divino cuando el autor enfrenta a Enmundo con Aslan. Cristo, (el león), en su majestuosa bondad, no se venga del perdido y descarriado, sino que le perdona.
narnia_1_4_aslanC.S. Lewis presenta al león como “el Redentor” que traerá la primavera y acabará con el invierno del mal. Para ello, Aslan pacta con la bruja para salvar al hombre pecador ofreciendo su cuerpo e inmolándose a cambio. El niño a “salvar” se llama Enmundo (el mundo) y, del mismo modo, el nombre de otros personajes son reconocibles: la reina mala es hija de adán y una mujer anterior, Lilit… Pedro (tan parecido al discípulo de Cristo) el soldado destinado a luchar, el castor (¿pastor?) es el que guía a los niños (los hombres, convertidos en niños ante Dios) hacia el Salvador y hacia la mesa de piedra (el altar) en un éxodo escapando del mal y encaminándose hacia el bien, al modo del Éxodo de Moisés o la Aventura del Poseidón, una huida siempre convenientemente guiada, tal como hace la santa madre iglesia con los feligreses.

LA CRUCIFIXIÓN

Hay una referencia a la crucifixión cuando Aslan se presta como víctima voluntaria para ser inmolado. Precisamente se inmola sobre la mesa de piedra donde es atado, rapado como Sansón (quitándole la fuerza) y asesinado. Es una crucifixión ya convertida enarnia1_2_brujan ritual católico, lejos del hecho histórico, tras la cual se produce la conveniente resurrección del león convertido en un ser aún más poderoso y brillante, con la melena recuperada milagrosamente. Es un alarde de guiños bíblicos que se interfieren en un puzzle perfecto.
En definitiva, las Crónicas de Narnia, más allá de la imaginería que ha llevado a convertirla en película por puros intereses comerciales, es un cuento infantil de enseñanza de dogmas católicos. Es un cuento escrito en unos años, mediados del siglo XX, dirigido a una infancia de postguerra criada y educada en una moral católica tradicional.

UNA LECTURA HISTORICISTA

Es por ello que si no se es muy católico (al menos dogmático católico) hay que acercarse a este libro con un pensamiento historicista, teniendo en cuenta el tiempo en que fue escrito y el tipo de niños de aquel entonces. Hoy día, salvo en el pensamiento católico privado, no es sostenible elaborar un cuento así, destinado en exclusiva a enseñanzas de dogmas cristianos, ni mucho menos popularizarlo. Desde que el cristianismo internarse en el campo de la filosofía a través del humanismo, aprovechando los cambios de mentalidad del XX, se va abandonando cada vez más lo ecuménico. C.S. Lewis tiene otros libros, como por ejemplo “El problema del dolor”, (libro que analizaremos en un futuro artículo) donde intenta conjugar esta filantropía con la dogmática. Le sale abstruso y difícil de sostener. En “Crónicas…” intenta hacer lo mismo para niños.

C.S. LEWIS, EVANGELIZADOR

Pero si hace setenta años había una imbricación muy fuerte entre la pura dogmática y el humanisnarnia1_3_pedromo, en un tiempo donde no se entendía una cosa sin la otra ni la otra sin la una, hoy esto no funciona. Hoy, para el no católico, el humanismo puede funcionar y adquirir un perfecto sentido sin la fe y mucho más sin la ecuménica de rituales. Hoy, la nueva forma de entender la filantropía cristiana, lo convierte en un libro trasnochado.

Porque C.S. Lewis se ocupa mucho más de establecer paralelismos ecuménicos que de trazar un pensamiento filantrópico. Hay egoístas, pecadores y traidores que son perdonados y salvados, y un héroe magnífico temido y bondadoso, un tópico del Dios del antiguo testamento incluso del cristo del nuevo entendido así hace medio siglo, pero desdeña un mensaje más cercano, una psicología interna que nos vincule al texto y a la praxis del bien. Hoy día, hacer comulgar a la gente con dogmática ritual católica tradicional, es difícil.

EL CRISTIANISMO, HOY.

El cristianismo de hoy debe incidir en el amor filantrópico y la ética social, la generosidad y la caridad, si quieren los católicos disponer de argumentos interesantes y un mensaje que llegue. Como enseñanza de la dogmática ecuménica, el libro ha perdido fuerza y poder. Aun así, conserva el poder de un simple cuento, más allá de la enseñanza, puesto que aparece un héroe que maravilla, bueno sin fisuras e invencible, prototipo que funciona siempre en la imaginería tanto infantil como para adultos, ya sea un león, una tortuga, spiderman o el capitán Sparrow.

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