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Cayo Cesar Festival Merida 2020

cayo cesar festival de merida 2020 cartel

Cayo césar, crítica y análisis

Representación en el Teatro romano de Mérida el 16 de agosto de 2020.

escena de cayo cesar, festival de merida 2020Por motivos personales, prioridades que tiene la vida y otras cuestiones que se refieren la cantidad y calidad, no solo de las obras, sino de aquellos que como lectores u “opinadores” suelen acceder al blog “lluvia en el mar” para leerlos, (ustedes deduzcan) llevo ya tiempo si subir nada. Pese a todo, por ser verano y por haber asistido a la representación del Atakama Creatividad Cultural en la fecha ut supra dixit, no me sustraigo elaborar hoy una crítica y emitir unas reflexiones que puedan servir a aquellos que también hayan visto alguna de las representaciones de esta obra.

También, por motivos personales, no he podido asistir a obras anteriores de esta edición. La ventaja de hacer estas críticas, reflexiones y pensamientos de forma gratuita en una web personal como la mía, sin ánimo de lucro, es que te puedes permitir hacerlo cuando te salga de las narices y careces de obligación alguna. Preferí, como es lógico, largarme de vacaciones fuera de Mérida, aunque me perdiera otras propuestas. Viendo la calidad media de todas ellas a lo largo de los años, a veces es cierto que te pierdes grandes cosas, pero no lo suficientemente grandes como para privarte de unos días en la playa. En otras ocasiones, incluso pudieras arrepentirte de no haberte ido.

Además que se pasa uno al menos dos horas entre buscar y subir fotos y hacer el puto seo de las narices, y es una pérdida de tiempo impresionante.

Pero sin más disquisiciones personales, pasemos a la crítica de Cayo Cesar que, espero, por pereza, en esta ocasión será breve. Espero que lo sea. Que luego me enrollo. Breve y también espero que contundente.

CAYO CESAR, FESTIVAL DE MÉRIDA. EL TEXTO.

En el libreto se aprecian tres defectos narrativos fundamentales que impide que Cayo Cesar sean una obra medianamente interesante. Es un texto que no pasa de ser mediano y esto se debe a tres motivos empecemos por el primero.

CAYO CESAR, FESTIVAL DE MÉRIDA. VARIAS CUESTIONES NARRATIVAS A ANALIZAR.

CUESTIÓN PRIMERA. EL MODELO NARRATIVO

elenco cayo cesar festival de meridaPara que una historia agrade, debe contener, en la estructura superficial, un choque de intereses contrapuestos entre el héroe y el antagonista. Debe haber un malvado, y un héroe bueno, ambos identificables, no abstractos.

También debe existir un objeto, algo que los dos pretenden, motivo por el que chocan.

Debe existe una evolución larga que se disputen a lo largo de la acción en diferentes momentos claves, con puntos de giro donde a veces gane el malo, a veces el bueno y haya sucesos que interfieran.
En Cayo César no hay nada de esto. Hay un villano, sí, pero no un héroe claro e identificables que le responda con contundencia. El villano gana sí o sí a unas víctimas variadas e indefinidas. Esto le aleja de lo que suele constituir el interés básico de un desarrollo narrativo. No hay un solo objeto. Cayo Cesar responde a otro modelo narrativo que no es este.

SEGUNDA CUESTIÓN, TRASFONDO MORAL Y MENSAJE.

Escena de Cayo Cesar, Festival de Merida 2020En este desarrollo narrativo que he dicho, si es posible, el conflicto entre los personajes debe contener un trasfondo moral, social, sentimental, etcétera. Es decir, la aventura superficial no debe ser solo superficial sino que debe erigirse en símbolo, epitome, ejemplo de un mensaje más profundo. La acción es el modo que tiene el autor de mostrar algo más profundo. Algo que afecta al sentimiento de los personajes que lo desarrollan.
En Cayo César no hay mensaje o valores que fluyan desde el fondo a la acción. Todo se reduce a mostrar la crueldad del emperador, sin enseñanza alguna. No hay cuestión de fondo que interese y que le hubiera dotado de volumen y de un segundo agarradero de interés para el espectador.

TERCERA CUESTIÓN, EL UNIVERSAL

Y también, si es posible, (y esto sería lo más deseable), debe interesar al espectador de hoy. Si se elige bien ese conflicto y se consigue que sea moderno, aunque se desarrolle hace 2000 años, se logra eso que llamamos “universal”. Ocurre cuando el receptor “siente” que ese problema “es suyo”, lo tiene él o lo reconoce como algo moderno de su tiempo. El amor, el odio, la venganza son universales. Pero sólo funcionan si no se simplifican, si el sentimiento que siempre será propiedad del ser humano se plantea como algo complejo, problemático, que se sufre y se intenta solucionar. De difícil respuesta.
Escena de Cayo Cesar, Festival de Merida 2020Si en Cayo Cesar no hay fondo, como hemos dicho, ni mensaje, como hemos dicho, solo crueldad, tampoco hay un sentimiento universal que nos atraiga. Mostrar la crueldad por la crueldad no es bastante. El argumento debería haber planteado contradicciones, reacciones variadas, contrapuntos paradógicos -como ocurre en Camus-. Hay que invitar al espectador a filosofar, a preguntarse por el problema de la crueldad o la tiranía con cuestiones no sencillas, como por ejemplo sería: ¿es lícito ser cruel con el cruel? ¿La crueldad del tirano está justificada, comprobada? ¿No tiene otra lectura? Sólo así el universal funciona y es eficaz.

Este es un modelo, el más apropiado para un desarrollo teatral.

Pero Agustín Muñoz Sanz no elige este modelo narrativo. Sigamos analizando las técnicas narrativas generales.
(Me lo temía, al final lo haré largo.)

EL MODELO DE NARRATIVA CUENTACUENTOS

Escena de Cayo Cesar, Festival de Merida 2020El modelo que elige Agustín es el cuentacuentos. Consiste en ir mostrando retazos, pequeñas historias independientes unas de otras vividas por los mismos personajes.

EJEMPLO DE OBRAS CUENTA CUENTOS.

El Principito, Crónicas Marcianas o muchas novelas de Charles Bukowski, por ejemplo, son un ejemplo de este método narrativo. El mismo Quijote lo es. Incluso en el Festival de Mérida vimos “La metamorfosis”, narrada de esta forma.

EL RIESGO DE LA NARRATIVA CUENTACUENTOS.

En mi opinión, si no se elige bien el aire, el estilo y el tema de fondo, aunque es en apariencia más sencillo escribir así, se puede fracasar con mayor facilidad Se cuenta una historieta, luego otra, luego otra, todos con un aire similar pero que no tiene nada que ver la una con la otra. En “Las metamorfosis” de la pasada edición asistíamos a leyendas de Ovidio, cuentecillos populares y pura mitología romana. La unión de todos ellos era precisamente que el espectador recibía con nitidez la sensación de estar asistiendo a una puesta en escena de de aquellos mundos mágicos que desconocía o no había visto nunca puestos en pie. Esa era la clave para que entrara en el juego.

EL SECRETO DE LA NARRATIVA CUENTACUENTOS

Escena de Cayo Cesar, Festival de Merida 2020Y es que el secreto de la narrativa cuentacuentos es el tono, el aire, el modo en que el autor halla un estilo, una curiosidad genérica a la que agarrarse, pues sólo esto asentará la suma de historias simples y llanas sin más en algo sólido, coherente y atractivo. Un verdadero anecdotario que nos llame la atención y una curiosidad en el planteamiento que nos atraiga.
Y no por ser cuentacuentos debe carecer de inicio, desarrollo y desenlace atractivo cada cuento.
Y, además del aire, el cuenta cuentos debe atraer porque ofrece algo “no visto”, un punto de vista y una “novedad” que aportar.

MODELO ELEGIDO EN CAYO CESAR, FESTIVAL DE MÉRIDA 2020

En Cayo Cesar, no existe un modelo de protagonista /antagonista con conflicto actual y desarrollo con puntos de giro y objetivos contrapuestos que dure toda la obra. Agustín Muñoz Sanz opta por el segundo modelo. Coge la historia de Calígula y todas las anécdotas que le atribuyen y las va depositando una tras otra en el escenario sin más. Acaso buscando lo poético a veces y acaso haciendo guiños a Albert Camus.

EL RESULTADO DEL MODELO NARRATIVO DE AGUSTÍN MUÑOZ SANZ.

El autor, Agustín Muñoz Sanz

el autor, Agustín Muñoz Sanz

Pero si en El Principito es la magia enigmática con trasfondo moral críptico… si en Crónicas Marcianas es la fastuosidad cfi de la imaginación de Ray Bradbury o en Bukowski es el desarraigo escéptico, casi existencial y humorístico de cada anécdota lo que nos atrae, y si en todos estos ejemplos la sensación “unitiva” funciona, la “sensación unitiva” de los cuentos de Agustín se acercan más al docudrama (muy de moda en la actualidad). Es una clase de historia que nos pone al día o nos refresca los crímenes de este César enloquecido… Pero no hay más. Porque lo poético carece de fuerza y cae a veces en una poética básica. Eso es en esencia y en resumen Cayo Cesar. ¿Suficiente? Pues para los espectadores que desconozcan estás anécdotas, sirve. Para los que nos hemos visto la serie de la bellisima Mary Beard, la cosa queda floja.

DOS MOTIVOS, EMPERADORES MALOS Y CRUELDAD DESCAFEINADA.

Y queda floja por dos motivos.

EMPERADORES MALOS.

Porque en Cayo Cesar solo vemos que los emperadores, y este en concreto, eran malos y corruptos. Y de los emperadores romanos ya nos esperamos la crueldad y ese no es pegamento suficiente que amalgame los cuentos y nos llame la atención. Ver un cuento donde Calígula comete un acto de crueldad, y otro y otro, si conocemos dichos actos, nada nos aporta y si no los conocemos aporta poco. La crueldad de Calígula no es una novedad. Y es crueldad sin más, nada nos atrae.

CRUELDAD DESCAFEINADA.

Y tampoco es que odiemos a Calígula. Odiamos al de Camus por la filosofía que aporta y causa nuestra contradicción. Además, allí sí conocimos su crueldad en un desarrollo mucho más denso. En Camus aprobamos su contradicción, despreciamos sus actos, nos conmovemos con Camus, vemos el interior del personaje. En el Cayo Cesar de Agustín… vemos sólo el exterior, nos parece mera exposición, por cruel que sea. Acaso la violación en la boda… poco más. ¿Por qué?

FALTA DE FONDO

Escena de Cayo Cesar, Festival de Merida 2020Como ya hemos dicho, porque no está escrita desde las entrañas y el dolor del existencialismo, como escribe Camus, por necesidad, para mostrar la contradicción del hombre justo que se venga y del hombre injusto que exige compensaciones. Camus expresa su dolor personal y el de toda una generación de escritores existencialistas en su Calígula. Camus usa a Calígula para hablar de sí mismo, y eso es lo que mola.
En el diálogo de Agustín, este Calígula simplemente se complace como un loco en su maldad, pero no se entiende ni se justifica ni se valora ni se teoriza sobre su maldad. Simplemente está. Pero Agustín no sufre nada y Agustín no está en su Calígula. El Calígula de Agustín es mucho más simple y descafeinado.

LA POESÍA CONTRA LA CRUELDAD

Además, la estética poética de las muertes ni alcanza cúlmenes poéticos que nos estremezcan y le roban al pobre Cayo la ferocidad que le podría dignificar (narrativamente hablando, digo)

Y al intentar configurar muertes “poéticas” se resta crueldad, pero tampoco se aporta poesía suficientemente “contrapuntística”. Meter poesía a Calígula sin que Calígula nos emocione en “su ser humano”, como hace Camus, no funciona por si sola.

RECORDANDO A ALBERT CAMUS.

Y es que cuando tienes a un gigante detrás como Albert Camus con su Calígula, difícil es escribir otro Calígula, además aludiendo a Camus. Mucho más conmovedor, qué duda cabe, aquello de “querer la luna” cuando lo grita el Calígula francés a cómo lo expone el Cayo Cesar de Agustín. Incluso aquel final gritando “aún estoy vivo”, que cierra ambas obras, es un tributo a Camus por parte del profesor de patología infecciosa de la UEX, pero ni comparación de cómo mueren el gabacho y el extremeño. Gran riesgo corre Agustín Muñoz comparándose con el mismo Camus, porque al hacerlo vemos la diferencia de calidad dramática de uno y de otro.

UN APUNTE MÁS SOBRE NARRATIVA: MOSTRAR O DECIR.

EL CONFLICTO EN EL PRESENTE.

escena de Cayo Cesar Festival de Merida 2020Otro problema de Cayo Cesar, respecto al resultado de la calidad final, es el orden del mostrar y el decir.
Para que un cuento, una novela, una película o una obra de teatro, que todos son narrativa, resulten interesantes, deben ofrecer un conflicto que se desarrolle en el tiempo presente narrativo, es decir, que de desarrolle ante los ojos del espectador. Lo que ocurriera en el pasado a unos personajes sirve para oxigenar el ahora, pero el eje central de la narrativa debe ser ahora y aquí. El conflicto debe estar ocurriendo ahora.

Ya se elija el modelo de “historia con eje central y desarrollo” o el modelo “cuentacuentos”, es importante mostrar y no decir. O, mejor dicho, las escenas que “muestran en presente” deben superar a las que “dicen del pasado o de lo que no vemos”. Y lo primero siempre es mostrar.
Y el problema es el inicio de Cayo Cesar.
Cuando en una narración se ha “mostrado” la acción presente con suficiencia y al principio, después y sólo después se puede acceder al “decir” para contar antecedentes o hechos que el espectador no “ve” y que expliquen el conflicto planteado. Lo que se dice es porque “no tiene ante los ojos” bien porque son hechos pasados bien porque no se pueden mostrar en escena.
Aunque sea un cuentacuentos, una suma de leyendas, el texto debe primero mostrar en el hoy. Después y solo después, podemos retroceder.

Y en Cayo Cesar asistimos a su proclamación como emperador y de entrada a un discurso restrospectivo. Mala presentación. Es cierto que luego vemos en tiempo presente y en directo ante nuestros ojos sus actos. Vemos cómo lanza monedas al pueblo.

Beatriz Solis, Calpurnia en Cayo Cesar Festival Merida 2020

Beatriz Solis, Calpurnia

A partir de ahí, la narración es en el hoy presente. Vemos en directo la muerte del rey árabe. También vemos la mentira al embajador judío y la orden que confirma Cayo de erigir la estatua. “Vemos” cómo las conchas robadas a Neptuno caen y se deslizan por un plano inclinado hacia un cofre… vemos todo eso…

pero al contarnos el pasado de Tiberio al principio y su trayectoria sin verla, como presentación, nos preparamos para algo lento que no funciona. Como decía cierto cineasta: primero hay que empezar con un terremoto y de ahí hacia arriba. Es eso precisamente lo que convierte a Cayo Cesar en una obra en gran medida no nos emociona. El inicio no es “mostrando”. Y con un mal inicio, es difícil recuperarse.

Ahora, eso sí, el interés que pudiera tener la obra reside en la puesta en escena.

LA PUESTA EN ESCENA.

el director de Cayo Cesar, Festival de Merida 2020

Jesús Manchón, el director

ACIERTOS Y DESACIERTOS.

Y llegamos a otro apartado de la obra, otro aspecto de Cayo Cesar, como es la puesta en escena, responsabilidad de Jesús Manchón. Aquí jugamos con aciertos y desaciertos.

LAS COREOGRAFÍAS DE MENOR A MAYOR.

De las tres coreografías que interrumpen el desarrollo dramático, (y más que oxigenarlo simplemente lo interrumpen), unos tienen más sentido que otros. Vamos con el primero.

LOS PECES.

Y siendo que la coreografía adquiere gran importancia en la puesta en escena de Cayo Cesar, hagamos alusión a este primero, el sueño de un Calígula epiléptico. Un Calígula qué tal vez soñara que fue violado cuando niño por Tiberio, al que le gustaba jugar con adolescentes y cometer actos de pedofilia en su piscina, y a los que llamaba “mis pececitos” (Mary Beard dixit y Agustín copy). Es por eso que aparecen peces rodeando a Juan Carlos Tirado en el sueño.

El PROBLEMA DE LOS PECES: LA CALIDAD Y LA DURACIÓN

El primer problema es la calidad del baile. Ni la coreografía es la de Pina Baus ni los cuerpos de los bailarines son los de Rudolf Nureyev. Y, para los que conocemos coreografías más ingeniosas y cuerpos escultóricos clásicos, aceptar una coreografía de cuerpos no modelados atrae por la curiosidad, pero debe ser más breve porque el atractivo se esfuma si se alarga. Sobre todo porque son movimientos poco llamativos.

Es ingenioso que aparezcan con unas máscaras el cuerpo desnudo Y las manos a la espalda y que así, de esta manera tan simple, se represente a un pez. Menos es más. Pero una vez pasada el primer impacto estético, la coreografía no nos llena. Más corta nos hubiera epatado.
Estamos viendo teatro y las escenas de baile deben ser cortas y secundarias. En este caso acaparan durante demasiado tiempo la acción.

Si quieres oxigenar una obra, oxigena la con algo brillante para que realmente esa ensalada nos refresque. Y juega bien tus cartas, aunque sean pocas. Ahí estaría el ingenio. Y en no pretender emular aquello a lo que no puedes ni acercarte.

EL CENTAURO.

Juan Carlos Tirado

Y lo mismo cabe decir del centauro. Aunque Juan Carlos Tirado se esfuerza con gran interés y los movimientos son acertados, y aunque el baile tiene sentido porque se integra en una de las leyendas, cuentos y anécdotas atribuidas a Calígula, -representaba sus danzas ante el senado, lo cual vemos en Camus también-, no acaba siendo una propuesta llevada a cabo de forma completamente redonda.

EL CABALLO

El modo en que se representa un caballo y se le hace hablar usando al coro en distintos modos de réplicas, (a veces hablan todos, a veces solo unos cuantos, a veces solo la mujer, a veces solo los hombres), tal vez sea el mejor acierto representativo. Ver como el caballo se subdivide, la mujer va por un lado, representando la cabeza, los hombres, representando las patas van por otro lado y el caballo se convierte en un grupo de danza y coro donde los movimientos equinos se mezclan con movimientos de baile, todo ello implica no solo una gran idea dramática en la puesta en escena sino también una gran variedad en la coreografía.

De menos a más en calidad, estos son los tres números coreográficos que cabe destacar.

EL PROBLEMA DEL CABALLO: EL TEXTO.

Y aunque el caballo es el número que tiene más sentido y el más acertado, puesto que incluye diálogo con “Incitatus” y así se integra en la parte dramática, sin embargo, la conversación de Cayo Cesar mantiene con él se pierde porque los movimientos de los actores, variados y acertados, impiden centrarse en lo que dicen. El ingenio de la puesta en escena distrae. Esto también debería haberlo tenido en cuenta Jesús Manchón.

Caballo, peces y centauro paralizan la acción textual aunque quieren oxigenarla, llevarla a otro terreno para refrescar.

LA MUERTE Y LO POÉTICO.

Cayo Cesar Festival de Merida Agustin Muñoz SanzYa hemos referido que un Calígula al que se le resta crueldad en las muertes (salvo la violación en la boda, que vemos y nos conmueve) no encuentra su sitio estético. Aunque la muerte del novio o la del rey árabe (similares ambas) constituyen ideas dramáticas de gran calado, dividiendo la caída de la víctima (el novio que se suicida y el rey árabe) y el asesino que le mata en dos planos diferentes mostrados de frente ante al público) no “calan” en el sentido global de la obra. Le dan un aire estético pero no poético y le resta crueldad a la acción, al momento y el personaje sin aportarle intensidad en otro campo. Aun así, la idea de Jesús Manchón de plantear a una mujer vestida de negro con movimientos coreográficos al modo de las películas de terror, caminando descoyuntada o agachada, al modo de niña del exorcista, es un acierto estético. No sé dónde he visto yo un efecto parecido, donde un fantasma negro se lleva a los vivos al averno. ¿En Gosht, la película de Demi Moore y Patrick Swayze? ¿Culiquitaka ti?

EL PIANO Y LO POÉTICO.

También un acierto en la puesta en escena es el piano con Chopin, Erik Satie y algún que otro autor más que se me escapa. Le otorga un no sé qué romántico a la crueldad de Calígula que podía haber sido aprovechada en el texto para reflexionar, cómo lo hace Camus en su drama. O para darle un aire contradictorio con una crueldad poética más intensa, al estilo Sergio Leone o del propio Camus. Y aunque hay momentos en los que Agustín Muñoz pretende elevarse por encima de lo meramente expositivo y la crueldad, poniendo en palabras de Cayo alguna que otra intención ensoñadora, esa palabra no llega a bajar a las profundidades del alma y a las tinieblas del dolor, ya dijimos, y por eso no alcanza vuelo poético suficiente.musica en Cayo Cesar Festiva del Merida 2020

CONCLUSIÓN

En resumen, Cayo Cesar es un texto que no llega, que no se completa, que no resulta. Aun así, merece la pena como estudio de lo que la narrativa está a punto de conseguir pero no consigue.

 

 


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