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Cartel de Atrapa la bandera, película de dibujo, con protagonista niño vestido de astronauta y dos amigos, chico gordo y chica, niños

No es una gran película, pero siendo producción española, hagamos patria y digamos que es buena. Atrapa la bandera, filme infantil de dibujos de esos por ordenador, (lo que yo llamo fofuchos), trata de unos niños de diez años que acaban viajando a la luna para salvar la bandera americana. Un malo malísimo quiere robarla pero esconde una segunda intención. Abuelo astronauta, nieto y lagarto en cabina de nave, asustados, pelicula atrapa la banderaSin desvelar el argumento, (si no es que lo he desvelado ya… aunque poco importa), desde el punto de vista de técnica narrativa diré qué el film tiene un gran problema, (que no defecto) y una gran virtud. El problema es partir de una imposible demasiado inverosímil: ¿a ver cómo logras tú que unos infantes se salten la seguridad americana y acaben en la luna? Cierto que siendo una fantasía para niños, poco importa, pero hombre, tampoco hay licencia para todo. La idea principal, (lo que se llama el hight-concept) es complicada. Es un hight-concept del wow que no te tragas, siendo adulto. (Nada, no se preocupen, ustedes como si no leyeran nada)

A ver, lo que quiero decir es que
en América se trabaja sobre una gran idea, una premisa primaria y a partir de ahí, desarrollan todo lo demás. La cosa parece atractiva: niños en la luna, ¡guau!, pero es tan gordo que resulta chusco. En narrativa americana es fundamental partir de una buena idea previa y ciertamente, la propuesta es gorda, pero demasiado. Porque si la idea primera, el gran concepto, el resumen de seis líneas falla, todo se viene abajo. Los americanos pagan por el high concept de todo guión y luego su desarrollo.
Por eso, si el imposible no es creíble, su desarrollo peligra, también en verosimilitud. Y más complicado resulta justificar que la NASA decida volver a la Luna, por malo malísimo que sea el malo malísimo. Así vemos cómo los guionistas sufren la mundial para que tenga sentido todo.

Doblador de personaje y personaje en Atrapa la Bandera, pelicula de dibujos,Luego hay otros subargumentos que sí funcionan: el familiar, (para parecerse lo más posible a las producciones yankis y así venderlas), una relación madre, padre hijo, familia, abuelo enfadado, misterio de por qué se enfadaron, niño que quiere que se quieran, todo ese rollo. Y un centro de acogida de astronautas retirados para que la cosa pueda ser. Aun así, la carambola narrativa sigue siendo difícil para que al final los niños acaben dentro de un cohete.

En su favor digo que, al menos, uno se quita el sombrero cuando el guionista español se arriesga con un reto narrativo no trillado, porque hasta que llega el momento del embarque, la acción no suena a lugares comunes. Luego sí, una vez embarcan todo es conocido y rutinario: el malo malísimo les pone en aprietos varios, de los que se libran in extremis, las persecuciones están calcadas del cine comercial, se suceden escenas como en cualquier otra película corriente, y se nos lleva de paroxismo en paroxismo de una manera idiota y bostezante… idiota, bostezante pero entretenida. Recursos mil veces vistos; naves a punto de estrellarse que no se estrellan, una escafandra de astronauta que pierde oxígeno y el astronauta que se salva in extremis entrando en la nave, saltos, caídas y giros de volante imposibles para evitar piedras, fuegos, parques temáticos…
A su favor, y una vez uno asume lo inverosímil, la película juega con pequeñas historietas menores, sencillas, entretenidas y no demasiado espectaculares que nos hacen atender y escuchar. Desde la historia más diminuta de un bebé buscando a su abuelo, pasando por la rivalidad de los surfistas rubios, el enigma del rencor del abuelo, el minicuento de los patrulleros de los pantanos, el tonto y el listo, copia de los buddy Films… toda la película se plaga de pequeños detalles narrativos donde triunfa, convence y vence la narración. Escena de atrapa la bandera, hombre hablando con otro, de perfil, agitadamenteEl eje principal se rodea de afluentes que complementan sin distraer, que hacen avanzar la historia. También ayudan los caracteres bien perfilados de los personajes, unos conocidos y otros menos. La niña de dos años que recuerda a la Vannelopez, de Rompe Ralph, con la curiosa característica de que hable a través de una marioneta de guante, otorgándola así un relieve singular. El asustado guardacostas paleto, aficionado al cine gore, también perfilado por su ignorancia, su brutalidad, su hablar pueblerino, su miedo primitivo… y también los protagonistas, el niño pícaro, aguerrido, travieso pero serio, muy maduro. La coprotagonista independiente y femenina, de esa feminidad individual tan al uso. El conocidísimo niño regordete coadyuvante, inventor y gracioso… y, por supuesto, la mascota, una lagartija qué sirve de contrapunto a los humanos y que equilibra el peso narrativo del guión.

En fin, que pese a sus defectos y servidumbres al cine americano, la película al final se salva porque los guionistas son españoles y hay todavía un plus de inteligencia que les llevamos a los americanos

Como ven, hasta llevar a tu hija al cine puede servir como reflexión si uno se pregunta por el porqué de las cosas. En este caso, por qué puede ser buena o mala, efectiva o no, una simple película infantil.

Valoración: 6,30

Y como siempre digo, esto no es más que mi opinión. Me gustaría que vosotros también opinaseis. Lo importante es conocernos un poco más a nosotros mismos.

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