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Nos indignamos, sí, ¿y además de indignarnos, qué? ¿Sentimos rabia, asco? Diga usted su nombre en voz alta. Ahí está usted,

Voy a tener que ponerme en serio con quién menos lo esperaba: los amables. Y es que la amabilidad tiene un

Les voy a demostrar que no existen los genios. ¿Realmente elegimos a los mejores para el Parnaso? Nómbreme usted cinco compositoras.

Si en los buenos tiempos se quemaban libros, ahora la nueva inquisición pretende capar el diccionario. Es una de las aberraciones